<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3544279429503353182</id><updated>2011-04-21T20:32:30.102+01:00</updated><category term='Historia de Nacho'/><category term='Historia del tío Alberto'/><category term='Historia de Melania'/><category term='Historia de Alberto Santos'/><title type='text'>Camino Sarria - Santiago (Octubre/2007)</title><subtitle type='html'>Historia de cuatro amigos en el Camino de Santiago.
Un mismo recorrido con cuatro perspectivas.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://uxama01.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3544279429503353182/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://uxama01.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Uxama</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07728863511023002971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://lh6.google.es/uxama33/RzCGthC7BvI/AAAAAAAAB4I/1InwTmBZU3I/s144/P6060099.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>4</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3544279429503353182.post-6499262073896740831</id><published>2009-01-07T20:15:00.002Z</published><updated>2009-01-07T20:17:33.707Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historia de Melania'/><title type='text'>Historia de Melania</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Introducción.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;En esta mi primera experiencia en el Camino de Santiago, voy a contar de todo; cosas buenas y pongamos que no tan buenas. Pero sobre todo una vivencia inolvidable e incomparable con nada; que recomiendo a todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi historia comenzó hace ya tiempo, cuando a mi vida llego una persona a la que le gustaba mucho caminar, yo la verdad es que no estaba muy preparada en el tema pero como todo en esta vida es ponerse....,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh3.ggpht.com/_a736x797LyI/RytymRC6zuI/AAAAAAAAACc/WJjm9iRdMYk/s640/PA100001.JPG?imgmax=400" border="2" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La persona a la que me estoy refiriendo es ahora mi marido, Ignacio; pues bueno un buen día me presento a su tío Alberto, que valga la redundancia es un tío estupendo, y oh! casualidad que a él también le encanta caminar, él si había echo antes el Camino hacia Santiago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día el tío Alberto nos propuso ir a caminar, a Ignacio le encanto la idea y claro yo me apunté; esa primera marcha era el camino desde Cercedilla a Segovia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este primer contacto me gustó, aunque llegue un poco dolorida, y bastante cansada, en esta ruta ya se empezó a comentar lo de hacer el Camino de Santiago todos juntos, y cuando digo todos juntos no quisiera olvidarme de un compañero que hemos tenido en todas estas salidas Alberto, a él también le gusta mucho andar y siempre se ha apuntado en nuestras salidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno retomando donde lo dejé, en el camino de Cercedilla a Segovia, éramos cuatro, el tío Alberto nos contó cosas preciosas del Camino de Santiago, nos dijo que teníamos que estar un pelín preparados pero que nos iba a gustar mucho, que era una experiencia inolvidable; a todos nos gusto la idea. El día terminó con el cuerpo echo polvo, llegamos a la estación de Segovia cuando el tren acababa de marcharse y eso yo creo que a todos nos desanimó mucho, Alberto llegó con bastante dolor en los pies, Ignacio igual, y yo echa una birria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/_a736x797LyI/RytyshC6zwI/AAAAAAAAACw/wIjdwgAr_WA/s512/PA110003.JPG?imgmax=400" border="6" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó bastante tiempo hasta nuestra siguiente salida todos juntos, y fue en ésta cuando el tío Alberto nos propuso hacer el Camino con él; ese día fue una caminata bastante considerable desde el aparcamiento de la Fuenfría pasando por Siete Picos con llegada a Navacerrada y vuelta, (un mogollón). Esta ruta fue bastante dura pero todos quedamos contentos, nos hizo un día precioso y lo pasamos fenomenal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tío Alberto cuando llegamos a Navacerrada, nos contó que el tenía otras alternativas pensadas, por si llegábamos muy cansados después de la tremenda subida a Siete Picos, pero lo hablamos entre todos y nos vimos capacitados para seguir. A mi, la subida me costó mucho, pero me animaba muchísimo ver que estaba haciéndolo como todos, con esfuerzo pero contenta de haber logrado una cosa que en otros momentos me hubiera parecido imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última salida que planificamos antes de ir al Camino, fue desde Cercedilla a el Espinar, en esta ruta yo estrené las botas que me había comprado para hacer el Camino, para ir haciéndome un poco a ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta ruta yo creo que se nos hizo a todos un poco más pesada que la última, porque no hicimos casi paradas para no perder el tren de las 5, ya que el tío Alberto había quedado por la noche y no estaba bien que llegara tarde a su cita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/_a736x797LyI/Ryty-BC6z0I/AAAAAAAAADQ/xhvnc0vc01c/s640/PA110007.JPG?imgmax=400" border="6" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hicimos solo una parada cortita para comer, allí me puse las zapatillas de deporte, ya no aguantaba más el dolor que las nuevas botas producían en mis caderas, dolor que no entendí muy bien, ya que nunca me había dolido esa zona, intenté no quejarme demasiado, y continuar con mucha fuerza hasta la estación, donde concluyó nuestra marcha. La vuelta hasta el coche la hicimos en tren, un trayecto desde El Espinar hasta Cercedilla que es donde el tío Alberto tenía el coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora si, aquí empieza mi verdadera experiencia del CAMINO DE SANTIAGO.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Salida el día 10 de Octubre de 2007,&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;Ignacio y yo nos despertamos como siempre para ir al trabajo ya con todas las cosas preparadas desde días antes, las mochilas con el peso correspondiente, botas, calcetines cómodos, en fin, lo necesario para unos principiantes...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejamos las mochilas en el coche, al mediodía fuimos a casa de mis padres a comer. Después de comer nos echamos un poquito la siesta, nos cambiamos de ropa, y volvimos al trabajo; a las 19:30, Ignacio y su padre (Juanjo) se bajaron a por unos bocadillos, pensé que nos vendrían fenomenal para el tren, como así fue. Yo me quede esperando a que llegaran para irnos. La verdad es que ya estaba deseando, tenía una sensación entre nervios y muchísima ilusión; nervios por no saber muy bien si iba a ser capaz de hacerlo, y mucha ilusión por haberme dejado convencer en lo que estoy segura antes de empezar que va a ser una experiencia única y maravillosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre las 20:20h nos cargamos las mochilas y nos despedimos de Juanjo, mi suegro. Él estaba muy preocupado por mí, incluso llegó a decirme varias veces que no les hiciera caso ni a mi marido ni a su hermano Alberto, y me quedase en casa tranquila, que fueran ellos si querían. En el fondo le entiendo, estaba preocupado por nosotros. Él si valora que es una cosa dura, y que hay que estar preparado. Pero yo ya no podía, ni debía echarme atrás. Tenía que demostrarme a mí misma que era capaz de superar un reto como este, y ahora era el momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/_a736x797LyI/RytzWhC6z4I/AAAAAAAAADw/S328d4xlUu0/s640/PA110011.JPG?imgmax=400" border="6" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Partimos los dos juntos con muchísima ilusión, camino de la estación de Leganés. Habíamos quedado en Chamartín con el tío Alberto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más llegar le encontramos, menudo sorpresón cuando le vimos aparecer con la cabeza totalmente rapada!!. Allí estuvimos un ratillo antes de coger el tren hablando de todo lo relacionado con el camino, (del recorrido, de las correspondientes mochilas, del peso que llevábamos en las mismas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enseguida bajamos al andén a coger nuestro tren, con destino Sarria, el mismo que nos conduciría hasta el punto inicial de nuestro camino. Una vez entrado en el mismo, se nos vino el mundo encima. Es increíble pensar que estamos en el año 2007 y de repente es como si nos trasladáramos a otra época; no tenia cafetería, poco espacio entre los asientos, el brazo del medio era fijo,....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iniciado el viaje sacamos nuestra cena, unos estupendos bocadillos de beicon con queso que a los tres nos supieron a gloria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh3.ggpht.com/_a736x797LyI/Rytz8RC6z8I/AAAAAAAAAEU/sFbKBlp2puA/s640/PA110015.JPG?imgmax=400" border="2" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí enseguida me entró sueño, y más después de oír al compañero de viaje que le tocó al pobre Alberto, que no paró de hablar de historias mil desde que subió al tren, hasta León, donde este buen hombre decidió poner fin a su camino. Allí fue donde pudieron descansar un poco mi marido y a Alberto, consiguiendo dar la vuelta a los asientos para estirar un poco las piernas. Enseguida nos despertó un grupo de Brasileños que viajaban al final del vagón, que se echaron unas risas de aquí te espero,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Ya día 11 de Octubre de 2007.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;Por fin parada en Sarria, parecía que nunca íbamos a llegar; que viaje tan largo!!!. Una vez allí comenzamos a buscar un bar para desayunar. Con nosotros venía un señor mayor (Faustino) que nos contó que hizo una apuesta con sus amigos, para ver quien se atrevía a hacer el Camino y al final todos le habían dejado tirado. Así que decidió coger su billete de tren y hacerlo solo. Este señor del cual seguiré hablando a lo largo del camino, fue un personaje en esta historia bastante importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzamos nuestro andar hasta llegar a una plaza, donde se encontraba el Ayuntamiento. El Tío nos dijo que ahí nos pondrían nuestro primer sello. Salió un policía con cara de medio dormido, puesto que aún era temprano y nos selló. Con nosotros venía Faustino y el grupo de brasileños. Después de sellar fuimos a un bar que estaba enfrente y allí nos tomamos un café con leche y unos sobados muy pequeñitos, pero el café nos vino fenomenal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al terminar reemprendimos nuestro camino era temprano y todavía no había amanecido; el grupo de Brasileños se quedó desayunando y Faustino se vino con nosotros. Tras una pequeña cuesta donde hizo Alberto algunas fotos llegamos a un convento que estaba al lado de un cementerio. Teníamos que atravesar por su lado pero estaba muy oscuro y decidimos esperar un poco a que amaneciera porque Alberto dijo que si no nos perderíamos un paisaje muy bonito. Al poco llegó el grupo de Brasileños muy animados a seguir; pasaron delante nuestra y Faustino decidió ir con ellos, nosotros esperamos un poco más a que amaneciera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh5.ggpht.com/_a736x797LyI/Ryt0mxC60CI/AAAAAAAAAFE/sh4sPZ_EHpU/s640/PA110021.JPG?imgmax=400" border="6" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez emprendida la marcha empezó una arboleda muy bonita, estuvimos gran parte del camino hablando de lo que nos quedaba para nuestra parada a comer en Portomarín. Pronto hicimos una parada en un bar que hacia esquina muy bonito y compartimos mi marido y yo un bocadillo, Alberto se pidió un trozo de empanada (buena elección). Allí no nos faltó poner nuestro correspondiente sello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparecieron nuevamente el grupo de Brasileños, que no habíamos vuelto a ver desde nuestra salida de Sarria. Se pidieron algo de comer y ni siquiera pararon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra siguiente parada, la hicimos en un sitio que tenía muchas banderas. En ella había un chico que no estoy aun muy segura si nos entendía. Tenía allí puesta una mesa con un plato y una nevera de las de camping con bebidas, tu podías coger la bebida y le dejabas un euro en el plato, cuanto menos curioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto aprovechó para entrar al aseo, y Ignacio y yo para descansar; se estaba súper bien aunque estuviéramos en unas sillas de campo medio viejas en medio de la nada donde daba el sol, fue un momento muy tranquilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó por allí un señor que era de Alicante, venía con su hermana, pero ella le había adelantado porque él iba con una tendinitis y caminaba muy despacio. Daba cosa verle como le tendría que doler!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de esta pequeña parada y ya con el pueblo de Portomarín al fondo, se presentaba una bajada bastante dura, muy inclinada, y yo ya tenía un fuerte dolor en las caderas e Ignacio venía apoyándose de su palo. Después de esta bajada atravesamos un largo puente por encima del Río Miño, el cual llevaba poco caudal. Allí nos contó Alberto que estaba ubicada la Iglesia-fortaleza de los Caballeros de San Juan de Jerusalén, que fue trasladada piedra a piedra desde el río hasta el centro de Portomarín que es ahora su actual ubicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De fondo y, para acabar la primera jornada, se me presentaba una larga escalinata; enseguida pregunté si eso lo teníamos que subir, pero casi la respuesta ya la sabía, SI !!; una vez efectuada la subida y ya con bastante cansancio y dolor de caderas afrontamos la última recta de camino al albergue. Un vez llegamos al mismo, la persona encargada no estaba por lo que nosotros mismos decidimos apuntamos en el libro de entrada, nos pusimos nuestro correspondiente sello y subimos a buscar una cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh5.ggpht.com/_a736x797LyI/Ryt0wxC60FI/AAAAAAAAAFc/HzW3NNlL7AY/s640/PA110024.JPG?imgmax=400" border="6" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegamos arriba todavía era pronto y no habían llegado muchos caminantes. Aquello era un barracón lleno de camas, sin exagerar habría más de 50; elegimos las nuestras y reservamos una para Alberto, el cuarto miembro del grupo que se incorporó un día más tarde que el resto por motivos de trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como era pronto primero nos dimos una ducha y nos fuimos a comer, hacía muy buena temperatura pero a ninguno nos apetecía estar en la terraza por que daba la sombra y hacía fresquito. La comida fue buena; El tío Alberto e Ignacio pidieron espagueti, y yo sopa de primero; de segundo Ignacio una chuleta de cordero y Alberto y yo Pollo, que estaba muy rico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego que terminamos, fuimos a la puerta de la Iglesia donde daba el solecito y se estaba muy a gusto, por lo que nos sentamos un rato allí. Pero estábamos muy cansados del viaje horrible que hicimos en el tren y de andar todo el día, por lo que decidimos ir a echarnos una siesta. La habitación estaba tranquila y todavía no había llegado mucha gente, excepto el Cofrade que es un personaje finlandés que nos encontramos en la bajada antes de llegar a Portomarín. Le pusimos ese mote por la mochila tan inmensa que llevaba a sus espaldas y su caminar que nos recordaba a las cofradías de Semana Santa. Este caminante nos lo fuimos encontrando albergue tras albergue; era un personaje para nosotros curioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos quedamos los tres dormidos durante hora y media, y al despertar decidimos ir a darnos un paseo por el pueblo, porque a nuestra llegada no habíamos visto nada. Entramos en la Iglesia, y posteriormente bajamos hacia un restaurante, “El Mirador”, que tenía un ventanal grandísimo con vistas al Miño. Allí Ignacio y el tío Alberto se pidieron un Helado y yo un batido de chocolate. Estuvimos durante un largo rato allí sentados muy a gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidimos subir otra vez hacia el albergue, y a la mitad de la calle nos encontramos a Faustino. Él se había alojado en una pensión, había descansado un buen rato, y nos contó que el grupo de Brasileños seguiría hasta Hospital. En mi interior pensaba que para eso iban a quedar los brasileños.... para el hospital!!!. Nosotros ya no podíamos más y ellos habían viajado en ese tren tan horrible como nosotros, y tampoco se les veía muy preparados, aunque Faustino nos contó que ellos lo querían hacer en un día menos, y que el domingo querían llegar a Santiago para la misa. El tío que es el que más sabe de esto le pareció complicado, pero dijo que era gente joven y que posiblemente lo conseguirían, A Faustino le entró la risa y dijo que no creía que lo terminaran pero.....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó la hora de la cena decidimos cambiar de sitio, aunque habíamos comido muy bien al medio día; allí tomamos unas ensaladas, carne en salsa y lacón con patatas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos pusimos en contacto con Alberto el cuarto miembro que se incorporaba al grupo un día mas tarde como he comentado, y aún estaba de camino, el venía en autobús pero también se le estaba haciendo muy largo el camino. Había cogido caravana en Madrid y todavía le quedaba coger un taxis para llegar a Portomarín. Nosotros ya después de cenar la verdad es que hacía bastante fresquito para estar en la calle, estábamos muy cansados y la espera se nos hizo eterna. Nos quedamos charlando dentro del albergue en unos sofás que estaban libres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/_a736x797LyI/Ryt03BC60HI/AAAAAAAAAFw/mscTHlUgzPA/s640/PA110026.JPG?imgmax=400" border="2" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Alberto llamó diciendo que ya había llegado yo casi no tenía fuerzas para levantarme del sofá, el dolor de mis caderas me estaba molestando demasiado, y llegué a pensar que era lo que iba hacer yo si a la mañana siguiente me seguían molestando. Ignacio salió a recoger a Alberto y yo esperé en conversación con el tío. Según entraron por la puerta nos saludamos, y enseguida apagaron las luces de todo el albergue, por lo que no nos quedó otra que subirnos a la habitación. Alberto tenía ganas de quedarse allí un rato antes de subir a los aposentos, algo normal después del viaje que se había pegado, pero la gente empezó a quejarse así que nos subimos todos para arriba, le dijimos cual era su cama y a dormir!!!. Ya estaban todas las camas llenas, y la gente dormía. Una vez dentro de mi saco, hubo un momento en el que me entró muchísima risa, pensando en el pobre Alberto, al cual habíamos metido en la cama sin rechistar para no despertar a nadie. Al pobre no le había dado tiempo ni a ver donde estaba; fue por un momento como nuestro rehén, escoltado hasta la habitación por los tres, dándole cama para dormir y calladito..... A todo esto Ignacio liado con los tapones para los oídos, por lo menos tres veces me tocó las orejas para ver si yo ya me los había puesto; eran muy incómodos y no me apañaba. Él se los puso y dijo que así podría dormir muy bien de los alaridos que más de uno daba.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Día 12 de Octubre de 2007.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;Ya por la mañana, con las luces todavía apagadas, nos despertamos para emprender un nuevo día de camino, nos vestimos como pudimos en silencio sin apenas ver nada, y guardamos todo en las mochilas con la poca ayuda de una linterna muy pequeñita que tenía el tío Alberto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día estaba frió y con mucha niebla, pero el paisaje era precioso; yo desperté con muchas ganas y con menos dolor en las caderas. Enseguida acudimos al bar más cercano; era necesario tomar un café antes de emprender la marcha. Le dije a Ignacio lo que quería tomar y me fui al baño a adecentarme, pues en el albergue no había luz ni en los baños. Cuando subí ya estaba allí mi cafetito y mi croasan que la verdad apetecía mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la salida Ignacio y yo nos colocamos una de las vieiras que habíamos comprado por la tarde. Cogimos tres, una para cada uno y otra para Alberto, el tío llevaba una pequeñita de la Comunidad de Madrid y no quiso llevar mas peso. A Alberto le dejamos la suya en la cama por la noche, que como he contado antes no le dio tiempo ni a verla. Él ya llevaba la suya y no le apetecía desplazarse a por la nuestra el tío en vista de que él no se momia, se dirigió rápidamente al albergue a por ella, cuando la trajo le dimos las gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh5.ggpht.com/_a736x797LyI/Ryt12xC60WI/AAAAAAAAAHs/B6vPob6HVi0/s512/PA120041.JPG?imgmax=400" border="6" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez fuera del bar nos hicimos unas fotos curiosísimas, que a causa de la niebla salían como con muchas gotitas alrededor, muy chulas; el pueblo estaba desierto, caminamos dirección a un puente pequeñito que estaba lleno de telas de araña hechas a la perfección, nunca había visto una cosa tan perfecta, “como un animal puede ser capaz de hacer eso”, estaban llenas de gotas del roció de la noche y el tío aprovechó para sacar varias fotos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al terminó del puente nos adentramos en un bosque precioso, en el que la naturaleza te envolvía, todo estaba en silencio y con mucha niebla; rápido habíamos cambiado la escena, del pueblecito desierto, al bosque con el suelo lleno de hojas, y con un olor a eucalipto fantástico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enseguida se incorporó al grupo el gitanillo, Alberto no le conocía y rápido se puso a hablar con él; eso de que el hombre conociera mundo y sobre todo que entendiera de toros le encantó. No tanto al tío que se fue alejando un poco, yo creo que cansado de la conversación del gitanillo, pero pronto este decidió seguir su camino en solitario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según pasaban las horas la niebla fue levantando, el tío nos pidió que aguantáramos un poquito más, que enseguida pararíamos en Hospital a tomar algo, pero según terminó sus palabras se presentó delante de nosotros una cuesta tremenda. Al terminar de subirla, vimos donde iba a ser nuestra primera parada del día de hoy. Todos estábamos deseando esta parada; a mí ya solo me dolía una cadera, Ignacio iba un poquillo peor con las rodillas, andaba con los dos palos pero aun le molestaba, Alberto iba muy bien, fresco a tener en cuenta que este para él era su primer día y nosotros llevábamos un día más en las piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La parada fue en un bar-restaurante que tenía una terraza, había bastante gente, la mayoría extranjera, encargamos nuestros bocadillos y salimos fuera a coger una mesa y unas silla; el día era estupendo pero en la sombra hacía bastante fresco, así que decidimos desplazar una mesa y unas sillas donde daba más el sol, se estaba fenomenal. Cuando llegaron nuestros bocadillos, los cogimos con muchísimas ganas, (andar da mucha hambre).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/_a736x797LyI/Ryt2LBC60bI/AAAAAAAAAIU/dsYtywNAL1E/s512/PA120046.JPG?imgmax=400" border="2" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ratito llegó nuestro amigo el gitanillo, que nos dio una charla de toros bastante amena “para quien le gusten claro”, a mí lo de los toros es un tema que no me gusta demasiado pero por respeto le estuve escuchando. A Alberto este tema como he dicho antes le encantaba, y le seguía la conversación junto con el tío, Ignacio y yo no opinábamos. El gitanillo no era mala persona, pero hablaba sin fin, de todo sabia y de todo te contaba mil anécdotas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros decidimos emprender la marcha y el gitanillo se quedó tomando algo, el tener que cargar nuevamente la mochila desanimaba un poco, pero el descanso me vino fenomenal, me encontraba bastante mejor de mis dolores, y con muchas ganas de seguir, este segundo tramo hasta Ligonde fue un poco más suave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos encontramos que en el suelo había piedras que la gente había pintado de colores, y que las ponían una encima de otra, el tío nos contó que era una especie de tradición que hacía la gente, también otra tradición era abrazarse a un enorme Carballo que había allí, lo intentamos ente los cuatro, dándonos las manos unos a otros, pero nos fue imposible era enorme; necesitaríamos por lo menor un par de acompañantes mas. Allí nos hicimos varias fotos y vuelta al camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra próxima parada era para comer, lo hicimos en Avenostre era un restaurante que a su vez también tenia albergue, el interior era todo de maderita, y tenía una bonita terraza; decidimos comer dentro y tomar el café en la terracita para poder descalzarnos, todos estábamos deseando quitarnos un poco las botas, y dentro del restaurante no hubiese sido lo mas correcto. El momento del café en la terraza con los pies descalzos encima de las sillas, fue estupendo y súper agradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emprendimos el camino después de esta maravillosa parada, y al poco tiempo volvieron los dolores, que parecía haber desaparecido, después del descanso pero seguían hay; se trasladaban de una cadera a otra de un pie a otro.....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/_a736x797LyI/Ryt3VBC60nI/AAAAAAAAAJ4/zfawyauFW84/s640/PA120058.JPG?imgmax=400" border="2" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aguantamos todos aún con dolores, el tío nos animaba diciéndonos que nuestra parada estaba cada vez mas cerca. La parada era en Palas de Rey, donde también pasaríamos la noche, a la entrada en el pueblo vimos una preciosa Iglesia; mis fuerzas ya estaban al límite y mi dolor de piernas era casi insoportable, el tío decidió entrar a la Iglesia y aprovechar para que le sellaran la credencial, nosotros tres no podíamos más, y decidimos esperarle fuera; pensamos que para sellar habría tiempo. Cuando salió de la Iglesia, nos dijo que el albergue estaba más abajo; ese más abajo se refería a descender una enorme escalera que en ese momento yo la veía como la mas larga y empinada del mundo; no veía el final cada escalón, no era uno menos si no un escalón más de dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez superada la dura prueba, nos esperaba ver con que clase de albergue nos encontraríamos. En la entrada no había nadie así que nos sellamos la credencial nosotros mismos y nos inscribimos en el libro; seguimos al tío que conocía el albergue y cogimos una literas en la primera planta, una vez dejamos las mochilas, e hicimos el reparto de litera, procedimos a avistar el baño que casi lo teníamos a los pies de la cama, era horrible; para empezar era mixto, que la verdad es que a estas alturas con el dolor y el cansancio que tenía era lo último, pero enseguida me dieron la solución, aprovechando que aún en el albergue no había mucha gente, yo entraba primero a ducharme y ellos vigilaban la puerta, después entrarían ellos tres juntos. Procuré darme prisa, lo primero que hice fue tirar la ropa interior y la camiseta que llevaba puesta, “un peso menos”, el momento ducha fue lo peor, había una ventana sin cortinas que daba a una callecita, que como sacaras un pelín el cuerpo de la ducha, lo cual no era muy difícil, puesto que eran pequeñas, todo el que pasará por la calle te veía, un horror; cuando terminé entraron ellos tres, yo me quedé sacando los sacos, para colocarlos en las camas, y algo de ropa, el tío se tuvo que poner en una cama un poco mas distanciada por que la litera que había al lado de la nuestra ya tenia un ocupante en la parte de abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya todos duchaditos y con ropa limpia, volvimos a la Iglesia para sellar nuestras credenciales, a la salida nos sentamos un rato en unos bancos que había al sol, fue un ratito muy agradable, después decidimos dar un paseo por el pueblo. Entramos en una pastelería y cogimos algo de dulce, luego nos sentamos en un parque. Estábamos un poco aburridos, pero enseguida sacábamos distintas conversaciones, tales como el tipo de gente hacía el camino, de la gente con la que íbamos coincidiendo durante le día, los pueblos por los que pasábamos...., y por supuesto, del hombre con la mochila gigante que veíamos allí donde parábamos, eso si aun que durante todo el camino no nos le encontrábamos, pero allí estaba en el parque escribiendo en su libretilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh3.ggpht.com/_a736x797LyI/Ryt3hRC60qI/AAAAAAAAAKQ/acBgGzDBCx8/s640/PA120061.JPG?imgmax=400" border="2" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezó a refrescar y decidimos irnos a cenar a un bar-restaurante que nos había recomendado una señora, el restaurante estaba en el sótano, yo en cuanto vi que había ascensor, ni me lo planteé ( yo en ascensor), Ignacio me acompañó y el tío y Alberto que son más valientes se decidieron por las escaleras, la cena fue espantosa, pero con una conversación bastante tranquila y el poquito descanso ayudaron a suplir la mala comida y a hacer que la cena fuera mas agradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de cenar, subimos a la parte de arriba del restaurante, a tomar algo, el camarero era un chico muy simpático, nos dejó directamente la botella de aguardiente en la mesa; era una botella muy curiosa, había dentro una escalerita de madera completamente abierta, y nos retó a que averiguáramos como la habían metido. Pero la cuestión venía en un momento en el que a ninguno nos apetecía mucho pensar, nos tomamos nuestros chupitos, y nos fuimos al albergue; Alberto prefirió quedarse dando un paseo, no entendíamos muy bien el por que, la noche estaba muy fría, nosotros tres nos fuimos al albergue, ya estaban todas las luces apagadas, el tío y yo nos quedamos abajo manteniendo una agradable charla, a Ignacio no le apetecía quedarse y se subió a dormir; aunque a la vuelta aun estaba despierto para darnos las buenas noches.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Día 13 de Octubre de 2007.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;A las siete el tío procedió a despertarnos, para iniciar la marcha, yo que dormía en la litera de arriba, no hacia mas que mirar la mochila y las botas, no me podía creer que aun nos quedara la mitad del camino. Rápido me di cuenta que este no sería un buen día para mí, me levante desanimadísima, no solo por el cansancio físico acumulado, también empezaba el cansancio mental; no dejando de repetirme a mí misma, que leches hacia aquí, que ganas de sufrir sin necesidad, es que no había tenido bastante en la vida para venir aquí voluntariamente a pasar penurias, se que suena un poco exagerado, pero en ese momento era exactamente lo que sentía, no podía quitarme de la cabeza estas palabras. Preferí no hablar mucho, para que no se notara que estaba realmente enfadada conmigo misma, no quería que ni el tío ni mi marido se sintieran culpables de nada, estaba allí por voluntad propia y me tenia que aguantar, ya se me pasaría .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh5.ggpht.com/_a736x797LyI/Ryt36xC60tI/AAAAAAAAAKo/V4cmU5y0AvM/s640/PA120064.JPG?imgmax=400" border="2" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos vestimos y bajamos a desayunar al bar mas cercano, allí comentamos nuestras impresiones sobre el albergue, al tío no le pareció demasiado mal pero a mi me pareció el peor sitio, el baño horrible, las camas malísimas..., Alberto y mi marido coincidían conmigo que este era un sitio, como dice la canción; para no volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzamos nuestro día de camino, había bastante niebla pero no hacia mucho frió, Ignacio estaba bastante molesto con la rodilla, llevaba los dos palos el suyo y el que el tío le prestó. El paisaje era realmente bonito, yo como he dicho antes preferí ir callada, en un momento del camino que me quedé un poco mas retrasada con Ignacio, el que ya se había dado cuenta que algo me pasaba enseguida me pregunto, al contarle se sintió culpable lo cual no era mi intención ni mucho menos, estaba allí por que yo quería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy físicamente estaba mucho mejor, me puse las playeras y caminaba con bastantes menos dolores que con las botas, nuestra primera parada fue en una Iglesia que estaba en el camino en la cual se podía sellar, a la salida vimos a un grupo de minusválidos de la once, saludamos a todos eran muy simpáticos, iban con bicicletas adaptadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidimos parar un poquito para que Alberto le cambiara la mochila a Ignacio, la suya era menos pesada y así aliviaría el peso en las rodillas, que era de lo que mas iba sufriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin llego la hora de hacer una parada, que lo estábamos necesitando, fue en una terraza muy chula, el tío conocía a la señora que era muy simpática, nos pedimos un zumo de naranja natural buenísimo, y descansamos un poquito los pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh3.ggpht.com/_a736x797LyI/Ryt4QRC60wI/AAAAAAAAALE/Hlmsxknc_u8/s640/PA120067.JPG?imgmax=400" border="6" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuamos nuestra marcha, y a el tío no se le ocurrió otra cosa que echar a correr con Alberto, Ignacio y yo bastante teníamos con seguir andando la verdad, Alberto se cansó antes que el tío, y se reunió con nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tío y Alberto en un momento del camino me preguntaron que me pasaba, cuando se lo conté me intentaron animar, y me dijeron que si tenia en la cabeza pensamientos positivos y no pensaba en los dolores, seguiría adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enseguida llegamos a un puente, en el que nos encontramos a unos ciclistas vascos que se lo estaban pasando pipa, llegamos con ellos a una Iglesia, eran muy simpáticos y a decir verdad toda la gente que te vas encontrando por el camino es bastante agradable, todos están haciendo un gran esfuerzo en mayor o menor medida pero con una sonrisa. Los vascos cogieron sus bicis y se despidieron de nosotros muy amablemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a Melide, el tío lo conocía por que allí se come un pulpo magnífico, el local era bastante conocido, y paraba allí mucha gente, estaba el grupo de vascos que había visto anteriormente y por supuesto nuestro amigo Faustino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidimos sentarnos en la mesa con Faustino, eran mesas muy grandes, el estaba casi terminando su ración de pulpo, nosotros enseguida pedimos la nuestra, a Ignacio no le gusta el pulpo y se pidió empanada, yo enseguida entendí la fama estaba riquísimo. Por un momento me olvide de que después de comer tendría que seguir andando, y disfruté del momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos hicimos unas fotos con los chicos vascos que eran muy divertidos y parecía que les había sentado igual de bien el pulpo que el vino que acompañaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puesta en marcha fue dura, al poco de salir tuve que parar en una plazoleta para que el tío procediera a “operar” lo que era mi primera ampolla, estaba llena de liquido, me la pincho y me puso una tirita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh5.ggpht.com/_a736x797LyI/Ryt4oxC601I/AAAAAAAAALs/XnPYjBH6lCY/s640/PA120073.JPG?imgmax=400" border="2" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto afrontamos una subidita fantástica como las llamaba el tío, que nos dejó a todos casi sin aliento, y ni cuento la bajada que era aun peor que las subida, hasta Alberto que todavía no había dicho ni pío se empezó a resentir. El tío cargó con la mochila de Ignacio, que era la de Alberto, para que él fuese un rato sin peso puesto que no podía mas con las rodillas y aun quedaba un ratito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya estábamos todos agotados, el tío que iba un poco por delante nos animaba diciéndonos que quedaba poquito. Pronto divisamos el Albergue era como una casita rural, con el rió al lado; el mejor albergue que habíamos visto hasta ahora. El tío nos comentó que el quería llegar hasta Arzúa, para que al día siguiente no tuviéramos tanto camino, yo aunque cansadísima me puse de su parte, solo el hecho de pensar que al día siguiente tendríamos más kilómetros que hoy, me inspiraba a seguir para tener menos camino al día siguiente, pero Ignacio y Alberto se negaron en rotundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cogimos sitio en un pabellón que estaba vació y procedimos a la ducha, el sitio estaba muy bien, las duchas fenomenales, tenían un sitio apartado para dejar la ropa con un banquito y que no se te mojara. Cuando terminé tendí la toalla y mis cosas, como Ignacio y Alberto no habían terminado, me fui con el tío que siempre era de los primeros en terminar al bar. Nos sentamos en la terraza a coger el poquito de sol que quedaba, enseguida llegaron Ignacio y Alberto, y decidimos cenar dentro porque ya hacia fresco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco tiempo llego Faustino, hoy no nos le habíamos encontrado en todo el día, pero allí estaba; se sentó a cenar con nosotros y él solito acaparó la conversación de toda la noche, había partido de fútbol (jugaba España) pero ni siquiera le pudimos prestar atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La charla como en las anteriores conversaciones era de toros; a mí personalmente como me parece una fiesta cruel, que si por mi fuera ni existiría, pues en ningún momento opiné y preferí estar callada, mas que nada por que el hecho de que si yo opinaba iba a crear una discusión, a la que no estaba dispuesta, puesto que me empezarían a decir comentarios del tipo, que tontería, es una fiesta española de toda la vida, el torero también arriesga su vida, es un mundo muy bonito….. y yo claro a todo eso diría y con perdón “ y una leche”, ni es bonito, el toro esta demostrado que sufre mucho, y es un para mí de gente con pocos sentimientos hacia los animales, y sobre todo no quería oír la frasecita de que el torero arriesga su vida, que me río yo de lo que arriesga un tío con un montón de banderilleros a su cargo y con una espada debajo del capote. Pero bueno, de lo que estoy hablando ahora no es de toros si no de mi experiencia en el camino; con este comentario no quiero ni mucho menos crearme enemigos, sobre todo en este caso con el tío o con Alberto que a los dos les gusta ese mundo, solo doy mi opinión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando terminó el partido, el tío dijo que el se retiraba a descansar, la verdad es que le vi cara de estar un poquito harto del buen señor que no dejo de hablar en toda la cena, yo le pregunté a Ignacio lo que iba a hacer pero parece que tanto a el como a Alberto las historietas de este buen hombre les gustaban. Decidí irme a la habitación con el tío la idea de descansar era mucho mas seductora, que la de seguir escuchando al gitanillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/_a736x797LyI/Ryt5EBC604I/AAAAAAAAAME/lYUYnwncKTw/s640/PA120076.JPG?imgmax=400" border="2" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tío y yo estuvimos un rato charlando, y enseguida llegaron los dos, Ignacio cuando empezó a ver bien donde iba a dormir se puso un poco nervioso, diciendo que había arañas en la pared. Movilizo las literas que no se como no las escacharró, y las puso en medio de la habitación, separadas de la pared. El tío rápido se quedó como un tronco, yo tarde un poco mas, pero en seguida me quedé dormida, hasta que las risitas entre Alberto e Ignacio me despertaron (lo que me faltaba).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;Día 14 de Octubre de 2007.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Hoy teníamos una etapa muy larga por delante, el tío como todas las mañanas era el encargado de despertarnos, casi no había luz el día por no perder la costumbre nublado, nos vestimos y sobre las siete y media salimos del albergue; con sueño, frió, y mal tiempo, pero hoy bastante mas animada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto que llevaba una bandera de España en la mochila, la sacó y se puso en una foto con Ignacio, a el tío ese gesto no le gustó demasiado debido a la zona en la que estábamos, le trataba de explicar a Alberto que los símbolos son símbolos y que no hace falta ir por ahí sacándolos como sin tal cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso Alberto no lo entendió y se enfrascaron en una conversación que no tenia ni pies ni cabeza, por que cada uno sabia lo que el otro pensaba, y era imposible que se pusieran de acuerdo. Pero nada, dale que te pego con la banderita, que si la saco que si la guardo. Yo no opine demasiado en el tema, pienso que así el país nunca va a ir bien, si cada uno pensando cosas diferentes sobre una misma “la unión de España y de los Españoles”,verdaderamente no era motivo para enfadarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La niebla se iba retirando poco a poco, la parada a desayunar fue en Arzuá en una cafetería que había buenísima, el café me supo a gloria. Emprendimos nuevamente la marcha, yo con bastante dolor en las caderas, y con la ampolla que hoy molestaba un poco mas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto seguía llevando la mochila de Ignacio, en la que también habíamos metido alguna cosilla mía, y otro poquito en la del tío. Yo cual yo agradecí bastante, ya que cuando me apunte a hacer el camino, mi mayor miedo era coger peso, pero desde el primer momento el tío me dijo que entre él y Ignacio me ayudaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/_a736x797LyI/Ryt5yBC608I/AAAAAAAAANE/o8yJYHK9i4o/s512/PA120080.JPG?imgmax=400" border="2" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al la salida de la cafetería paramos en una plazoleta y le pedía al tío que me mirara la ampolla, otra vez estaba llena de liquido, me la curo, y a seguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto que no se había quedado muy conforme con la explicación del tío sobre la bandera continuó con el tema, el tío estuvo callado hasta que a Alberto no se le ocurrió otra cosa que ponérsela por encima de la mochila, el tío con un gesto brusco se la quito y le puso bastante mala cara, diciéndole que no soportaba que le impusieran las cosas. A mí la reacción del tío me sorprendió bastante, el que es un hombre súper tranquilo, pero bueno todo el mundo tiene su genio. En ningún momento llego la sangre al río, por que como he dicho antes, no tenia mucho sentido la discusión, ninguno de los dos iba a dar su brazo a torcer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A media mañana hicimos una parada y nos pedimos algo de comer, pero lo peor de las paradas era ponerse en marcha de nuevo; solo con pensar lo que nos quedaba por delante, te ponías malo. Nos encontramos el cartel del pueblo de Touro y nos hicimos unas fotos, era el pueblo de la tía Tere, que seguro que cuando las viera le haría ilusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra siguiente parada fue en el albergue de Santa Irene, pero muy a mi pesar no era nuestra parada, solo nos íbamos a poner el sello, había poca gente, solo dos mujeres que se ofrecieron a darle a Ignacio un antiinflamatorio, para su dolor de rodilla. Yo solo tenia paracetamol en sobres, que era lo que se estaba tomando estos días, pasamos al baño y reemprendimos nuestro camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvimos un buen rato conversando sobre las sensaciones que te da el camino. Noté en Ignacio que aunque es mucho mas fuerte que yo, el camino le estaba haciendo mella desde el primer día con las rodillas, pero aun así el no se arrepentía en ningún momento de estar aquí, incluso decía que le gustaría volver en un futuro con las fuerzas renovadas, y mas preparado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hacia la hora de comer, y las ganas de parar y sentarse eran grandes, yo estaba cansadísima, llegamos a un bar y el tío Alberto entro a preguntar, pero no daban comidas, cuando salió del bar los tres estábamos tirados por el suelo, pero para nuestra mala suerte el tío se acordó de un sitio que el conocía en el que si daban comidas, pero se encontraba retirado del camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/_a736x797LyI/Ryt7GBC61CI/AAAAAAAAAN0/B5HDTmu-O4w/s640/PA130086.JPG?imgmax=400" border="2" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejó la mochila y se fue a buscarlo, cuando lo encontró nos hizo gestos desde lo lejos para que bajáramos, sin casi fuerzas fuimos sin protestar demasiado, el sitio estaba bastante bien, Alberto pidió callos con garbanzos y cordero, el tío una ensalada y cordero y nacho y yo sopa y raxo que es una carne de cerdo cocinada buenísima, vamos que nos pusimos las botas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de comer, volvimos al punto donde estábamos antes, al bar que no tenía comida a tomar café que eso si tenían. Sin muchas ganas nos pusimos en marcha, yo estaba agotada pero tenia que continuar; la tarde estaba preciosa hacia calorcito y todo estaba lleno de eucaliptos y miles de hojas secas por el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco empecé a marearme, me asusté un poco, casi no me tenia en pie me daba la sensación de que el suelo se movía, nunca me había pasado, me agarré a mi marido y enseguida el tío también me agarró por el otro lado; Alberto me decía que podía ser una bajada de tensión, que el también estaba un poco mareado, pensé que era para animarme pero enseguida que me puse a andar me volvió a pasar, decidí tumbarme un poco en el suelo, rápidamente Alberto callo conmigo, el no se encontraba mareado pero estaba tan lleno de comer, que también callo en cuanto vio oportunidad. Al ratito paso un señor con su hija en bicicleta, debió ver la situación un poco rara, allí tumbados en el suelo y no hizo la mínima intención de ayudar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya me estaba empezando a encontrar mejor y decidí ponerme en pie, el tío cogió mi mochila, y no tuve forma de convencerle de que ya estaba un poquito mejor; el último tramo se mi hizo interminable, el mareo se me había pasado pero el cansancio y el dolor de piernas era casi insoportable; pero lo suplimos con muchas bromas y gratas conversaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un poquito antes de llegar, anduvimos por los alrededores del aeropuerto de Santiago, la gente había colocado entre las rejas muchos palitos, y como no nosotros pusimos el nuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La parada fue en Lavacolla, el tío decidió que nos quedaríamos en un hotel, ya quedaba solamente 10 kilómetros para llegar a Santiago. El hotel era normalito, pero a comparación con los sitios en los que habíamos dormido estos días, era todo un lujo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reservamos dos habitaciones, Ignacio y yo dormiríamos juntos y el tío con Alberto. Lo primero que hicimos al entrar en la habitación, fue dejar la mochila en el suelo y darnos una ducha, el día había sido durísimo, no podíamos ni dar un paso mas. Cuando todos terminamos quedamos en el rellano que había entre habitaciones, para preguntarnos los unos a los otros como iban los ánimos y que tal nos encontrábamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/_a736x797LyI/Ryt7chC61FI/AAAAAAAAAOM/vcue8TuZXME/s640/PA130089.JPG?imgmax=400" border="2" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tío estaba como si nada, Alberto hoy bastante cansado y con dolor de pies, Ignacio con su dolor de rodillas, que desde el segundo día le estaba molestando, y ya no podía mas, iba con los palos, con la rodillera, tomándose paracetamol; pero sufriendo a cada paso que daba, y yo.............casi muerta!!!!!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después bajamos a una plaza que había cerca de Hotel y nos hicimos unas fotos, digo que bajamos a la plaza, por que decir que nos arrastramos hasta la plaza suena peor, pero así fue, nos arrastramos; hoy hasta a Alberto se le notaba el cansancio y eso que el había empezado un día después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche se estaba poniendo muy fría, y empezaba a caer la niebla, a si que decidimos volver al hotel, allí consultamos si podíamos cenar, ninguno teníamos muchas ganas, solo era por tomar algo antes de dormir; nos pedimos un vaso de leche con magdalenas, y charlamos sobre el duro día de hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ratito se presentó en la cafetería del Hotel nuestro amigo el gitanillo, se venía quejando del dolor tan fuerte de piernas que tenia hoy, y rápido dijo que se iba a descansar, ¡¡como estaría para no quedarse allí dándonos conversación!!. Eso si antes de irse nos consultó, si nos importaba hacer nuestra salida de mañana con él y así llegar todos juntos a Santiago; le dijimos que sí. Esperamos un ratito, y todos a descansar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Día 15 de octubre de 2007.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;A las 7:30 ya estábamos en pie, este despertar fue completamente diferente al de los días anteriores, era como tener el objetivo casi cumplido. Hoy el desayuno fue un café con cruasan, y allí estaba Faustino ilusionadísimo con la llegada a Santiago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh5.ggpht.com/_a736x797LyI/Ryt8ZxC61SI/AAAAAAAAAP4/VJ503MXHz04/s640/PA130102.JPG?imgmax=400" border="2" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminamos de desayunar y emprendimos el nuevo día, estaba muy nublado como casi todas las mañanas de este viaje, nublado y frío pero eso si un día con muchísimo encanto, era nuestro día, el día en el que todos juntos llegaríamos a Santiago, con dolores, sin dolores, con sonrisas, con llantos...., pero todos juntos como durante todo este maravilloso viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegando al monte do Gozo, nos encontramos con un monumento altísimo, el tío nos contó que lo hicieron el año que vino el Papa con las juventudes religiosas, es un monumento gigante. Allí había tres jóvenes extranjeros tonteando con si subirse o no a lo alto, su decisión fue intentarlo, se colocaron uno encima de otro, apoyados en la piedra y el tercero trepo por ellos. Me dio pánico el pensar como se bajaría de ahí arriba, es una altura de casi 4 metros; yo creo que hasta a él mismo le entró un poco de miedo. Ni sabía como apañárselas para bajar, para mí fueron momentos de tensión. Al final decidió descender resbalando por la piedra. Por suerte no le pasó nada, excepto algún rasguño y un poco de cojera que se llevaba de recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de hacernos algunas fotos en el monumento procedimos a nuestro segundo desayuno del día. Terminado éste, nos pusimos nuevamente en marcha, unos kilómetros más adelante ya se divisaba la Catedral de Santiago. Casi parecía imposible un reto de 5 días y ciento diez Kilómetros, casi conseguido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queríamos llegar a la plaza todos juntos pero Faustino y Alberto no paraban de hablar. Nacho iba con ellos, así que le esperamos un poco porque el tío y yo queríamos llegar con él. Aprovechó a distanciarse de Faustino y Alberto cuando estos decidieron parar en una tienda, a mí me dio un poco de cosa por Alberto que también queríamos llegar con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin llegamos a la plaza principal de la Catedral. Yo ya la conocía pero mis sensaciones al verla esta vez eran totalmente diferentes. Esperamos a que llegaran Alberto y Faustino para darnos un abrazo todos juntos, enseguida fueron llegando la chica Japonesa, el hombre de la mochila gigante, el grupo de extranjeros...; era toda la gente que nos habíamos encontrado durante nuestro camino, no nos importaba el idioma, todos estábamos en el mismo punto común, todos consiguiendo el mismo objetivo, LLEGAR A LA CATEDRAL DE SANTIAGO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/_a736x797LyI/RyuBpBC614I/AAAAAAAAAVk/xUFYxHqVdPo/s640/PA130141.JPG?imgmax=400" border="2" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de hacernos algunas fotos en grupo, decidimos entrar, dimos el abrazo al Santo, y le pedimos nuestro deseo. A la bajada como todo estaba lleno de gente nos colocamos en un huequecito de un lateral de la Catedral. No pudimos tener más suerte cuando anunciaron que una orden de Malta en Italia, había pagado para encender el botafumeiro. Yo no lo había visto nunca, es impresionante la altura que coge, el olor que deja, es... inexplicable!!!, hay que estar aquí para poderlo sentir. Cuando me di la vuelta, vi en todos mis compañeros la emoción en los ojos, Faustino llorando a lagrima viva, y los demás con los ojos a punto de romper. Era precioso lo habíamos conseguido juntos, estábamos allí viendo subir y bajar el botafumeiro delante nuestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la salida, fuimos a recoger nuestro título al lugar del peregrino, yo como os he contado dije que me llamaba Palmira, que es el nombre de mi madre. Lo quise hacer por y para ella. A Ignacio le dio pena ver que después de todo el esfuerzo que había hecho, no iba a tener nada pero a mi me dio igual, en mi conciencia sabía que lo había hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la salida fuimos a un hotel donde el tío iba a reservar una habitación, él se quedaba en Santiago, seguiría mañana con su camino, ya en solitario. Antes de llegar Alberto y Faustino se separaron porque querían encontrar algo en las tiendas de alrededor. Nosotros subimos para ver la habitación del tío, era muy bonita en forma de buhardilla. Le dejamos deshaciendo su mochila y nos dirigimos a un bar donde Ignacio había quedado con su amigo Jorge, que vive en Santiago y le apetecía vernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poquito llegó Jorge con su novia Asunción, nos propusieron ir a un sitio de tapas que era muy conocido, para comer algo. Llamamos a Alberto a Faustino y al tío y quedamos todos en la plaza de la catedral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La comida fue muy agradable, allí compartimos con Jorge y Asunción todas nuestras experiencias. Cuando terminamos Faustino se despidió de nosotros con lagrimillas y se fue a buscar algo para dormir, buscaría algún autobús y mañana regresaría a su casa. A nosotros aun nos quedaba tiempo hasta la hora del vuelo, y decidimos parar a tomar algo en una terraza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge y Asunción se ofrecieron para acercarnos a Alberto, a Ignacio y a mí, al aeropuerto. Antes de despedirnos del tío, hicimos unas fotos preciosas todos juntos con la Catedral de Santiago de fondo. La despedida fue un momento súper triste, a él le quedaban varios días solo, habíamos compartido tantas cosas en estos días que le iba a echar mucho de menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh3.ggpht.com/_a736x797LyI/RyuB-RC61-I/AAAAAAAAAWU/Kss39l53mig/s640/PA130147.JPG?imgmax=400" border="2" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo siguiente de mi relato, ya no interesa mucho, vuelo hacia Madrid, y fin de nuestro camino, nos daba la sensación que algo de nosotros se queda en Santiago, pero prometimos volver para recuperarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi intención con este relato es animar a todo el mundo, que se encuentre con ganas y en buen estado de salud, a que lo haga; que piense que es un reto maravilloso, gratificante, que merece la pena hacerlo, aunque se tengan muchos momentos duros, y que es precioso poder contar una vez aquí esta excepcional experiencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Gracias.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/_a736x797LyI/RyuCHBC62AI/AAAAAAAAAWk/tylsCYTI43k/s640/PA130149.JPG?imgmax=400" border="2" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3544279429503353182-6499262073896740831?l=uxama01.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://uxama01.blogspot.com/feeds/6499262073896740831/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3544279429503353182&amp;postID=6499262073896740831&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3544279429503353182/posts/default/6499262073896740831'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3544279429503353182/posts/default/6499262073896740831'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://uxama01.blogspot.com/2009/01/historia-de-melania.html' title='Historia de Melania'/><author><name>Uxama</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07728863511023002971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://lh6.google.es/uxama33/RzCGthC7BvI/AAAAAAAAB4I/1InwTmBZU3I/s144/P6060099.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/_a736x797LyI/RytymRC6zuI/AAAAAAAAACc/WJjm9iRdMYk/s72-c/PA100001.JPG?imgmax=400' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3544279429503353182.post-378157421979638672</id><published>2007-11-04T11:26:00.004Z</published><updated>2008-08-15T21:08:35.468+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historia del tío Alberto'/><title type='text'>Camino de Alberto Ibáñez</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Introducción&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Comenzó como una idea de mi sobrino Nacho. Quería hacer los últimos kilómetros a Santiago de Compostela con su mujer Melania. Tanto les había hablado de mis andanzas que se abrió su curiosidad y ganas de caminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En principio, no me agradó demasiado ir en compañía, por el cambio que supondría respecto a otros, pero más tarde pensé que me aportaría algo que desconocía, hacerlo con la familia, y veía tanta ilusión que me terminó de decidir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezamos a prepararlo y lo primero era acostumbrar a los pies y dar a conocer a ellos lo que supondrían seis o siete horas andando. Debían conocer el dolor de pies, de rodillas y en general el cansancio. Para ello fuimos a dos excursiones por la sierra de Madrid.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/uxama33/RyxpnRC64oI/AAAAAAAAAs4/a82nMEzvowo/DSCF1547.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera fue especialmente dura, por su longitud y por los desniveles. Si eran capaces de pasar un recorrido de alta montaña, no tendrían problemas en sobrellevar algo menor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se apuntó a la excursión Alberto, amigo de Nacho y Melania, ya le conocía de otras excursiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La marcha consistió en ir desde el aparcamiento de la Fuenfría a Siete Picos por la ruta directa y después llegar a Navacerrada. La vuelta se realizaría por el Schmit. Calculé que si el cansancio era grande acortarlo por la carretera de la República, o por la ruta de los alevines o volver en tren desde Navacerrada. No sabía hasta donde podrían llegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese al esfuerzo la que más me preocupaba consiguió subir con cierta soltura y posteriormente bajar sin demasiados problemas, igual que los otros dos. Tuvieron agujetas al día siguiente pero demostraron suficiente capacidad de sufrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas formas hicimos una segunda prueba, para mi más suave, pero que tuvieron consecuencias más fuertes que la anterior. El paseo fue desde la estación de tren de Cercedilla al Espinal pasando por Marichiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa comenzó con tranquilidad pasando por la calzada romana, pero la subida, aunque más corta que la de la excursión anterior. Calentó las piernas. Lo peor vino después de Marichiva, donde se inicio la bajada larga y pronunciada en ocasiones. A las cinco de la tarde llegamos al Espinar con dolores de rodilla por parte de Nacho y molestias en los pies de Melania, había estrenado las botas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se recuperó perfectamente pero Nacho tuvo molestias hasta la misma semana de partida. Este periodo sufrió algún que otro mal (dolor de muelas, ...). Un asco, le dolía por todos sitio. De todas formas nada fue tan grave como para que pensara en dejarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh3.ggpht.com/uxama33/RyxpGBC635I/AAAAAAAAAnA/w5Drdn9X8Z8/DSCF1589.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prepararon las mochilas teniendo en consideración que Melania no debía cargar mucho peso. Así a Nacho le proporcione una mochila mayor para que cargara parte del equipaje de esta. Yo me hice cargo del saco y en alguna etapa de una bolsa de ropa. Mi mochila además llevaba ropa para tres semanas, continuaría el camino por el Primitivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto se apuntó definitivamente, aunque en vez de salir el jueves, empezaría el viernes, haciendo sólo los últimos noventa kilómetros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encargué de preparar las credenciales de los tres. Melania la puso a nombre de su madre y la mía a nombre de mi hermano Juanjo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También compré los billetes del tren para los tres. Intenté que fueran literas pero estaba todo ocupado y tuvimos que ir sentados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;10/octubre/2007 Día de partida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ya tenía preparada la mochila desde el fin de semana, excepto las pequeñas cosas de última hora. Marché a trabajar como siempre a las seis y media. Hoy además de iniciar el viaje en tren tenía trabajo hasta las seis de la tarde, así que llegaría justo para echarme una pequeña siesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/uxama33/RytyshC6zwI/AAAAAAAAACw/ZoZScsSAtDY/PA110003.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque mi cabeza estaba ya en el camino en el trabajo se empeñaron en amargarme la mañana cargándome de incidencias. Bueno, pese a la presión el día pasó rápidamente y sentí la liberación cuando pisé la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marché rápidamente para casa donde después de comer algo me di un corte de pelo al cero de los que hacen época. Esto es por comodidad e higiene durante el camino, se evita cargar con champú (soy así de vago y ahorrativo de peso).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pude dormir apenas unas hora, los nervios y el repaso del equipaje me impedían tener la tranquilidad necesaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las ocho y media salía de casa con la mochila a cuestas después de haber repasado el gas, la luz, el agua y dejado el dinero de la asistenta. Era de noche cerrada y apenas había gente en la calle, algún vecino me vio y me miró extrañado por la pinta de mochilero y la reciente bola de billar que era mi cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminé despacio hasta Atocha sintiendo el peso de la carga, había rebajado todo lo que pude y aún así pesaba sus buenos ocho quilos, me alegraba que en la segunda parte quitaría el quilogramo del saco de Melania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/uxama33/Ryty-BC6z0I/AAAAAAAAADQ/D6BtZFOGOo8/PA110007.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La estación estaba llena de gente que se movía en todas las direcciones, un barullo después de una calle desierta. Saqué el billete para Chamartín y rápidamente pude coger uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba medio vacío el vagón y me pude sentar y soltar la mochila. Me sentía feliz al pensar que durante tres semanas me alejaría de la ciudad y de mi vida diaria. Sabía que lo que llevaba encima era todo con lo que podía contar en este tiempo. Esta sensación me crea la inseguridad de que se haya olvidado alguna cosa importante. Repasé si había cerrado adecuadamente la casa y donde llevaba cada una de las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de darme cuenta había pasado las tres estaciones y me encontraba en destino. Eran las nueve y cuarto. Fui a la zona de largos recorridos y aproveché para tomar un café que me despejara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto llegaron cargados con sus mochilas llenas de ilusiones y dudas Melania y Nacho. Estaban también nerviosos por la andadura pero disimulaban bastante peor sus sentimientos. Me recordaron la primera vez que cogí el tren camino de Jaca. Ya van diez veces que he repetido el rito y aún sigo estando intranquilo, aún sabiendo que luego el recuerdo va a ser único.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/uxama33/RytzcBC6z5I/AAAAAAAAAD4/MhKAVFmw4ZM/PA110012.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablaban de lo que llevaban y de lo que no llevaban, sus pocas seguridades y sus muchas dudas. Yo sabía que la cosa no tenía por que ir mal si eran capaces de adaptarse a las pequeñas incomodidades del camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegada la hora, las diez de la noche, bajamos al andén. En esta bajada vimos a los primeros peregrinos, unos once estudiantes brasileños. Rápidamente nos montamos en el tren. Era más horrible de lo que me podía imaginar. Cuando los compré pensé que como no habíamos conseguido litera lo más apropiado era preferente, estaríamos más cómodos y con más espacio para las piernas. Inocente de mi y desastrosa RENFE. Los asientos estaban juntos y las rodillas daban en el respaldo delantero. En este tren había literas y asientos “preferentes”, y únicos. El servicio de cafetería consistía que el revisor de literas tenía una pequeña cabina con camas con un par de cajas de coca cola y agua. Además el vagón iba topado de gente. Paciencia que esto acaba de empezar y una noche se pasa de cualquier manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/uxama33/RytzhBC6z6I/AAAAAAAAAEA/apNNIXblCrc/PA110013.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Melania y Nacho no decían nada aunque me sentía un poco de responsable. Ellos se sentaron juntos y yo en el asiento delantero, de momento sin nadie. Se me iluminó la ilusión que nadie se sentara a mi lado. Esto se acabó rápidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la hora y el tren no partía. Preguntamos y parece que esperaba a unos viajeros que venían del Levante y que llevaba 10 minutos de retraso. Este retraso se convirtió en casi media hora y mi compañero de asiento apareció. Era un señor de unos setenta años que sólo sabía hablar de sus tendencias políticas, con una mentalidad negativa y catastrófica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡La guerra es inminente por las inquietudes soberanistas de los independentistas catalanes y vascos!&lt;br /&gt;- Yo he tratado con no cuantos jerifantes de la falange y de Cristo Rey.&lt;br /&gt;- Zapatero es un don nadie.&lt;br /&gt;- Etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intentando no oirle di cuenta del bocata que Melania, como mujer previsora, había traído para cenar. Estaba exquisito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me cansaba su conversación facha, así que disimuladamente fui apoyándome sobre la ventanilla como si durmiese. Terminé tapándome la cara con la cortina intentando evitar las luces del vagón, que hasta Valladolid no las redujeron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/uxama33/Ryt0PBC6z9I/AAAAAAAAAEc/QEyNUgpcMaM/PA110016.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era imposible dormir aunque Melania y Nacho si consiguieron dormir algún ratito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que en alguna de las paradas bajé a estira las piernas y a compran agua al revisor. ¡Horrible vagón y viaje!. En Valladolid la parada se alargó un poco más y mi compañero se bajó. Nacho aprovechó para dar la vuelta a mi asiento y estar de frente. Era bastante mejor, aunque el espacio fuera más escaso. Pudimos estirar las piernas. Nacho y yo nos descalzamos y entrecruzamos las piernas. Así si conseguí echar una cabezadita de hora y media.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También recuerdo que en el vagón iban el grupo de brasileños que estuvieron cantando y hablando fuerte durante las dos primeras horas, luego alguno de ellos se tumbó en el suelo del vagón. Era todo un espectáculo ver el coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puntualmente llegamos a Sarriá, seis y cuarto de la mañana. Aparte de los brasileños se bajo un señor agitanado con su mochila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh3.ggpht.com/uxama33/Ryt0VRC6z-I/AAAAAAAAAEk/km7zRyrRP9A/PA110017.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre todos buscamos el lugar donde desayunar y poner el primer sello del camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo buscaba alguna flecha que me llevara a un lugar conocido. No había nadie a quien preguntar, así que decidimos ir por la calle que ascendía, recordé que las otras veces subí desde el llano, el ayuntamiento y el juzgado está en lo alto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caballero se llamaba Faustino y nos contó en muy poco tiempo toda las historia de su viaje. Iba a venir con unos amigos y estos le habían dejado colgado el día antes de partir, pero como era testarudo no se iba a quedar en tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los brasileños nos contaron que eran estudiantes en Madrid en la Universidad privada de Villaviciosa de Odón. Querían llegar antes de las dos de la tarde del domingo, que era cuanto tenían el billete de regreso desde Santiago. Me pareció muchísimo para las pintas que tenían. Había chicas y chicos, unos con mochilas enormes y otras con minúsculas. Ninguno con pinta de andarines. Mi primer pensamiento fue que estos no llegaban a Santiago andando en el tiempo establecido. Sus planes consistían en hacer treinta y tantos kilómetros diarios. (¡ya veremos! Pensé).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/uxama33/Ryt0eBC60AI/AAAAAAAAAE0/CC9XOIeCtv0/PA110019.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando ibamos a mitad de la subida pregunté a un señor por protección civil. Nos guió hasta la calle principal de Sarriá. Allí vi un bar abierto que coincidía con el que comí la última vez que pasé por aquí. Me sentí ya seguro al ver la primera flecha, y no ya por mi sino por la compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En frente estaba la plaza del Ayuntamiento y el cuartelillo de la policía municipal, allí nos dirigimos. Llamé con fuerza dos o tres veces, se veía la luz encendida. Cuando ya iba a desistir apareció un somnoliento Policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenos días, perdoné por molestarle. Somos peregrinos y quisiéramos sellar.- le dije con el mayor de los respetos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió la puerta y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenos días, pasar que el sello está en la oficina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh5.ggpht.com/uxama33/Ryt0mxC60CI/AAAAAAAAAFE/RhYtwZfHdRc/PA110021.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para allá pasamos los catorce para poner el primer sello de la credencial. Estoy convencido que el pobre policía quería que selláramos y nos fuéramos cuanto antes para poder seguir durmiendo. Sellé tanto mi credencial como la de Alberto, para que así pudiera conseguir su Compostela en Santiago. El policía ni se preocupo por cuantas sellaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más salir, ya convertidos en peregrinos, fuimos a tomar un café reparador y reconstituyente. Pero eso ya es parte del primer día de camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;11 de octubre. Primer día de Camino.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000066;"&gt;Fuimos los primeros en entrar y era obligado el tomar algo y hacer tiempo para que amaneciera. Eran las siete menos cuarto y como mínimo quedaba una hora para que terminara de amanecer. Pedimos café y magdalenas en aquel bar donde el propietario era serio y un poco desaborío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El establecimiento se llenó de peregrinos, todos llenos de ilusiones y dicharacheros, pese a la mala noche pasada. De los que más bulla metían estaba Faustino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este me hizo gracia por la sabiduría que da el desconocimiento. Alardeaba de lo necesario y de lo innecesario, aconsejaba a todo el mundo. Aunque no se atrevía a ponerse en marcha sólo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/uxama33/Ryt0uhC60EI/AAAAAAAAAFU/-qk4fBIaBvA/PA110023.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez tomado el café me equivoqué y salimos demasiado pronto. Las luces de la calle engañaban, todavía quedaba un buen rato en terminar de amanecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faustino salió con nosotros y recorrimos las calles en cuesta de este pueblo que nos mostró una vista preciosa de la parte del río, como si fuera un belén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos hicimos la primeras fotos. El pobre Faustino no se había dado cuenta que su cámara sólo tenía una foto en su carrete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos hasta el cementerio y pude ver que el camino de bajada, donde desaparecían las luces, estaba demasiado oscuro como para caminar por él. No me apetecía tener algún incidente antes de empezar por falta de previsión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh5.ggpht.com/uxama33/Ryt0wxC60FI/AAAAAAAAAFc/_pMTs5IGAS8/PA110024.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco de estar allí llegaron los brasileños y sin apenas parar encendieron sus linternas y se lanzaron a la oscuridad. Se les oía en la distancia junto con Faustino, que no dejaba de hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros estuvimos cerca de 20 minutos esperando la luz. Se hizo pesada la espera acompañado por un frío notable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese tiempo pasaron un par de peregrinos que caminaban solos, uno era alemán y otra japonesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos dieron el santo y seña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buen Camino.- ambos prácticamente sin parar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya con la primera luz comenzamos la bajada hacia el río, se notaba mucho la humedad y los prados en penumbra rezumaban nieblas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/uxama33/RytzWhC6z4I/AAAAAAAAADw/EipGs67v1VI/PA110011.JPG?imgmax=576" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vimos los primeros carballos en la subida a Barbadelo, majestuoso bosque en las primeras horas de la mañana. Fue la primera sudada de las que nos tenía guardado el Camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amaneció un día claro y luminoso. Les fui explicando momentos de mis andanzas anteriores mientras que a la altura del albergue de Barbadelo vimos otros grupo de peregrinos que de aquí partían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había paisajes preciosos y lugares dignos de fotos, como así hicimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/uxama33/Ryt00BC60GI/AAAAAAAAAFk/wTQBgT4D4_Y/PA110025.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el kilómetro cien encontramos a un curioso personaje. Nuestro chino, aunque no era tal sino indonesio. Se reía constantemente y quiso hacerse unas fotos con nosotros, sobretodo con Melania, tonto no era. Aunque siempre con respeto y con una sonrisa permanente. Me pidió el e-mail para mandarme las fotos en diciembre que será cuando vuelva a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando nos íbamos le dije a Nacho:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Quieres que el chino nos recuerde todo el camino y que hable de nosotros en su país?&lt;br /&gt;- ¿Cómo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saqué una cinta de la Virgen del Pilar con el color de la bandera española y se la regalé, explicándoselo más o menos en nuestro lamentable inglés. El buen hombre lo colgó en el arnés de su vieja mochila y nos hacía reverencias de agradecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco después paramos para el almuerzo, eran las diez y media y apetecía algo sólido. También teníamos ganas de sentarnos un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/uxama33/Ryt03BC60HI/AAAAAAAAAFw/VeMwQPs4iIw/PA110026.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta parada fue un poco antes de Ferreiro. Tomamos un trozo de empanada y un bocadillo, junto con un café con leche y una coca cola. Sentados al sol se estaba cómodo viendo pasar a diferentes peregrinos que también paraban a tomar algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no me encontraba bien de la barriga, el día anterior había tomado algo que no me sentó bien, añadiendo a esto un viaje horrible en tren. Pero todavía aguantaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando empezamos a tener fresco continuamos la marcha despacio, se notaba el cansancio de la noche. Nacho se empeñó en hacer un fondo de cien euros por persona y, lo más grave para mi, que yo lo llevará. No me suele gustar esa labor de tesorero, pero en este caso la acepté, eran dos contra uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un pueblo anterior a Portomarín me dio un retortijón y en un chiringuito peculiar pedí permiso para ir al baño. Lo regentaba un alemán que me dirigió a su cochambrosa casa que estaba arreglándola para llegar a ser un albergue. Las paredes estaban sin pintar y la cama de su habitación era apenas un colchón en el suelo. Todo muy hippie y a medio hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/uxama33/Ryt09BC60JI/AAAAAAAAAGA/JwRMdX7Wvds/PA110028.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el baño me sorprendió que tenía instalada una ducha de hidromasaje, lo primero son los placeres del cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le agradecí el favor y nos sentamos un poco en la mesa y cuatro o cinco sillas que hacían de bar. Una nevera de hielos portátil, como las que utilizamos habitualmente en las playas, estaba a nuestra disposición con un letrero que invitaba al autoservicio a cambio de un euro por consumición. Curiosa forma de hacer negocio y sacar lo suficiente para instalar un nuevo albergue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se estaba bien al sol y de buena gana no me hubiera puesto en marcha. Aunque se había levantado una mañana fría y con niebla, esta había levantado y ahora era un día precioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvimos sentados diez minutos pero había que continuar para tener toda la tarde libre para poder descansar. Caminamos despacio los últimos kilómetros, primero llaneando y al final con una brusca bajada llegar hasta el pantano sobre el Miño. El embalse estaba medio vacío y la sensación de altura del puente creaba un cierto vértigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final del puente subimos por las escaleras que dan acceso al pueblo, desde arriba la imagen del agua reflejando la luz del sol hacía una fotografía muy bella y relajante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos juntos hasta el albergue moderno de Portomarín. No había nadie en la puerta, sellamos y nos registramos. Enseñé las instalaciones a Nacho y Melania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/uxama33/Ryt1uhC60UI/AAAAAAAAAHY/Xx_mZjVBcKU/PA120039.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sorprendieron de ver la habitación llena de literas vacías, éramos de los primeros. Nos colocamos al final reservando una para Alberto, que llegaba esta noche. Desempaquetamos las mochilas por primera vez en el camino y directamente a las duchas. Les sorprendió los baños, que aunque separados hombres y mujeres, no tenían puertas las duchas. Como llegamos de los primeros por lo menos estaban limpios. Melania se duchó sola y Nacho y yo también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminado el aseo y estando en la habitación llegó un belga con una mochila enorme y antigua color caqui. El hombre era muy sonriente pero no logramos que soltara ni una sola palabra, ni ese día ni los días siguientes. Nos maravillamos que pudiera cargar algo tan pesado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran las dos de la tarde y nos fuimos a comer a un restaurante al lado de la iglesia. Allí relajados comentamos las sensaciones y los dolores. Melania se quejaba de molestias en las caderas, como cuando caminamos por la sierra de Madrid, y Nacho de su rodilla no operada. Es normal que el primer día de camino las agujetas se manifiesten y que al segundo o tercer día desaparezcan. A mí la ducha me había dejado nuevo, no me dolía nada. Eso sí estaba cansado por la mala noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de comer nos sentamos un rato al sol a la puerta de la iglesia. Era un placer recibir los rayos sin el aire molesto. Nos entro sueño y nos fuimos al albergue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh5.ggpht.com/uxama33/Ryt12xC60WI/AAAAAAAAAHs/uAZDuOJ5oiM/PA120041.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía intención de escribir un rato pero cuando llegué me acosté en la litera y en nada de tiempo caí en los brazos de morfeo sin poderlo remediar. También cayeron Melania y Nacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron casi dos horas de profundo sueño. Cuando me desperté me costaba mover las piernas, era como si tuvieran una sobrecarga. Poco a poco me fui espabilando. Eran las seis de la tarde, habían sido dos horas de maravillosa siesta.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000066;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Melania y Nacho continuaban durmiendo pero lo desperté para que por la noche pudieran dormir bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salimos a dar una vuelta por el pueblo. Había refrescado aunque todavía al sol se estaba cómodo. Llegamos hasta una cafetería con un mirador sobre el río. Espléndido lugar donde tranquilamente tomamos un café divisando el precioso paisaje. Nacho llamó a Alberto y le dijo que iba en el autobús camino de Orense. Llegaría sobre las diez de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De allí estuvimos viendo una tienda de regalos. Nacho compró tres enormes vieras, una para Melania, otra para Alberto y la tercera para él. Yo me negué a cargar una de ese tamaño, me bastaba con el pin de la asociación de Madrid.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh5.ggpht.com/uxama33/Ryt2DxC60ZI/AAAAAAAAAIE/O4jERT1psDM/PA120044.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba con ellos paseando y pasando el tiempo hasta la hora de la cena. Cuantas veces he estado aburrido sintiendo la soledad en el Camino. Efectivamente, no tenía que estar pendiente de los demás pero ellos me daban entretenimiento y conversación. Cuando en el camino encuentras gente con la que te puedes comunicar se está muy bien, pero muchas veces, y sobretodo en esta época del año, en que abundan los extranjeros, lo más normal es que se esté sólo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Quizás para evitar los momentos de soledad en pueblos que se recorren en pocos minutos prefiero seguir avanzando por la tarde, y no parar hasta las seis o las siete. Entonces, simplemente tengo tiempo para la ducha, la colada, dar un pequeño paseo, cenar y meterme en la cama a descansar. El camino es muy bello pero los pueblos suelen ser aburridos y faltos de vida, especialmente fuera del verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuimos a cenar temprano y después al albergue a esperar a Alberto. Había dos grupos de alemanes cenando. Estaban alegres y dicharacheros con su tretrabric de vino tinto. Nosotros nos sentamos a esperar, el resto se encontraba en la habitación intentando apagar las luces de la habitación. Recorrieron todo el edificio y no consiguieron hacerlo. La luz se apaga automáticamente a las once de la noche. Estaban enfadados y nos pidieron que cuando entráramos en la habitación no metiéramos ruido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/uxama33/Ryt2LBC60bI/AAAAAAAAAIU/qmh7Iw0I7xU/PA120046.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Curioso que quieran silencio cuando son los primeros que meten bulla en la mañana. También es cierto que los dos grupos de bebedores les daba igual las palabras de sus compañeros seguían hablando y riendo sin ningún tipo de control.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las diez y media llegó Alberto en un taxi desde Lugo, no había ningún autobús a esas horas. Llegó para nuestra sorpresa con una pequeña mochila con una diminuta manta atada por fuera, no había traído saco. Apenas pesaba cinco quilos. Nada más llegar y sin cenar se apagaron las luces. Le tuvimos que indicar cual era su cama a oscuras. El pobre estaba agobiado pero obedeció y se subió a su cama sin tiempo para desnudarse o deshacer su "mochilita".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Así terminó el primer día. No tardé más de diez minutos en quedar dormido y, supongo, roncar después de un día largo pero auténtico de Camino.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;12 de octubre. Segundo día de Camino.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000066;"&gt;A las seis y media me desperté por el ruido que hacía el belga con su gran mochila, pero no era el único. La noche estaba todavía cerrada y quedaba bastante rato en terminar de amanecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ruidos fueron incrementándose hasta que consiguieron despertar a todo el mundo. Intentaron dar la luz pero no lo consiguieron, seguía siendo automática y no se iluminaba hasta las ocho. Nos levantamos comentando las incidencias de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Macho tu roncas con potencia, pero no eras el único! Se montó a las tres de la mañana un buen concierto. – Comentó Alberto con buen humor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de asearnos empaquetamos los trastos y salimos ya cargados para el desayuno en el primer bar que pilláramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La calle estaba todavía oscura y la niebla lo inundaba todo. Era un poco tétrico y se hacía inevitable acudir al bar más próximo para tomar un café con leche que nos terminara de despertar y nos calentara antes de caminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/uxama33/Ryt2ThC60cI/AAAAAAAAAIc/t_49iQ098Z0/PA120047.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenos días, deme un café y un croissant- Solicitó Alberto sin preocuparse lo más mínimo de lo que queríamos los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedimos nuestro café y bollos mientras que terminaba de amanecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Has visto el regalo que te deje en la cama ayer?- dijo Nacho a Alberto.&lt;br /&gt;- No, ni cuenta que me he dado. ¿Qué era?&lt;br /&gt;- Una viera que te compramos Melania y yo.&lt;br /&gt;- Seguro que se ha caído al suelo esta noche. Pero no importa tengo esta otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pareció un comportamiento un poco raro. A mí cuando me regalan algo me preocupo de dar las gracias y me sorprendió que no hiciera el más mínimo gesto de ir a por ella, apenas nos separaban 100 metros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh3.ggpht.com/uxama33/Ryt3CRC60iI/AAAAAAAAAJM/GgZAmri839c/PA120053.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminé de desayunar y, mientras los demás concluían, me acerqué hasta el albergue a buscar la bolsa con la vieira. Efectivamente la encontré y se la llevé a Alberto. Cuando se la entregué no le prestó el más mínimo interés limitándose a sacarla de la bolsa y colgarla del cuello.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000066;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;(Perdona Alberto si te ofendo pero fue como lo viví y no me gustó ese gesto)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000066;"&gt;&lt;br /&gt;Salimos y nos hicimos unas fotos junto al cruceiro. La niebla era muy fuerte todavía pero comenzamos a caminar despacio con dirección al puente de salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el puente encontré una telas de araña sujetas sobre la barandilla mojadas con unas gotas de agua que no pude resistirme a fotografiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasado el puente comenzamos la subida entre los castaños. Para mí uno de los momentos del Camino más bonito. Las hojas recién caídas con su tonos ocres y dorados eran de una belleza maravillosa. La niebla daba un toque misterioso que era fascinante. Yo iba delante sacando fotos y mis acompañantes charlaban despreocupadamente de los ruidos varios producidos durante la noche, sin fijarse demasiado en el paisaje que estaban pasando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Melania ya no le dolían las caderas pero Nacho se quejaba de su rodilla. Me preguntaban como iban a ser las siguientes etapas. Yo sabía que las etapas iban en progresión, la de ayer la más floja y la del último día la más larga.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000066;"&gt;Según fuimos avanzando en la subida el bosque desapareció y la niebla poco a poco también. En algo menos de dos horas llegamos a Gonzar y comentamos que aquí debieron pasar la noche los brasileños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh5.ggpht.com/uxama33/Ryt3JxC60kI/AAAAAAAAAJg/Cg8rTh3W12I/PA120055.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol lucía espléndido y daba gusto caminar, la temperatura había pasado de fría y húmeda al salir de Portomarín a poder caminar en camiseta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a Hospital de la Cruz y paramos en un bar que con una terraza al sol era una auténtica tentación. Ya estaban sentados almorzando varios peregrinos, todos ellos extranjeros. Tuvimos que cargar un mesa y varias sillas al sol, a la sombra hacía demasiado fresco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se estaba muy a gusto descansando sin las mochilas y los bocatas fantásticos. Fue una hora de parada tremendamente agradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de esto reemprendimos la marcha ya mucho más suave hacia Ligonde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo de vez en cuando me alejaba para poder disfrutar del ruido de la naturaleza sin las constantes conversaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/uxama33/Ryt3OBC60lI/AAAAAAAAAJo/kLAHJdYZQNU/PA120056.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el cruceiro de Ligonde paramos a sacarnos unas cuantas fotografías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maravilloso cruceiro al lado de un carballo grande y fabuloso que invité a que le rodeáramos con nuestros brazos. Los cuatro juntos no pudimos, debía tener más de siete metros de circunferencia. Allí tocando el árbol les invité a sentir la vida y a recibir la energía de la tierra pasada por sus raíces a un ser vivo maravilloso y único.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se rieron de mis sentimientos pero le abrazaron por respeto. Yo estoy seguro que la energía se transmite de la tierra a los seres humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de las fotos volvimos a caminar por una carreterita secundaria que os llevo a Eirexe, Portos y al final a Lestedo donde nos paramos a comer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El restaurante era a su vez un albergue regentado por una señora. Tenía una terraza donde se podía disfrutar de un sol precioso de otoño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comimos dentro y el café lo degustamos al sol con los pies liberados del castigo de las botas. Fue uno de los momentos más placenteros del camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese rato sentados apareció un alemán de unos treinta años, que no sabía español. Estuvimos hablando en nuestro lamentable inglés. Era de Berlín y venía andando desde Roncesvalles. Nacho habló con él de su reciente viaje a Alemania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/uxama33/Ryt3VBC60nI/AAAAAAAAAJ4/y9AEUOkZ1KA/PA120058.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los pies al aire y con el sol en la cara daba gusto disfrutar del descanso. Estuvimos cerca de hora y media sentados hablando de las sensaciones y momentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre las tres y media reemprendimos la marcha de forma tranquila por la carretera tranquila. La tarde era magnífica para caminar aunque tanto Melania como Nacho se quejaban de sus dolores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto a uno como a otro se le habían desplazado los dolores. Su cuerpo se iba adaptando al sufrimiento diario que supone el camino. Unos dolores se superponen a otros y los últimos son los más notorios. Los músculos y articulaciones se quejan de un ejercicio al que no están acostumbrados, dando la voz de aviso al cerebro de que se están haciendo algo diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto no se quejaba, era su primer día y todo era nuevo, su pequeña mochila también ayudaba a no sentir molestias, aunque también era notorio el prurito virilidad que le obligaba a no manifestar los dolores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminamos en cuestión de hora y media hasta Palas de Rei que nos recibió con su iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo iba delante y sin palabras entré a que me sellaran la credencial. Me siguieron unos alemanes pero no mis acompañantes. Dentro se respiraba paz y tranquilidad. El sacristán me invitó a ir a la sacristía donde se encontraba el sello, cosa que hice sin pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/uxama33/Ryt3cBC60pI/AAAAAAAAAKI/l028CwpHy58/PA120060.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando salí estaban esperándome, suponiendo que entraba a rezar. Pese a que les dije que era posible poner el sello prefirieron hacerlo más tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las escaleras de bajada les costó muchísimo. Se les notaba que estaban ya cansados y doloridos. Cada peldaño era un “ay” de sufrimiento y de dolor de rodillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enseguida llegamos al albergue. Nos sellamos la credencial y nos inscribimos. Como conocía el lugar subimos a la primera planta donde estaban abiertos dos cuartos, uno lleno y el otro con cuatro camas. Dos bajeras y dos en literas. Tres de ellas juntas en un rincón y otra encima del belga de mochila enorme. En esta última que estaba al otro lado me acoplé yo para que estuvieran juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la habitación había tres personas durmiendo la siesta, y el resto imagino que caminando por el pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh3.ggpht.com/uxama33/Ryt3hRC60qI/AAAAAAAAAKQ/PqE29KIxD3Y/PA120061.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuarto de baño es compartido por hombres y mujeres, y no tiene tan siquiera una cortina que resguarde del más mínimo pudor. Visto esto decidimos ducharnos primero y luego que lo hiciera Melania controlando que nadie entrara. El baño tiene una ventana sin ninguna cortina, de manera que desde la calle te pueden ver perfectamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más que bien terminamos las abluciones y nos arreglamos para dar un paseo por el pueblo. Al salir vimos a un par de simpáticos alemanes que estaban en la puerta del albergue en un cuadro que me impresionó. Uno con los pies metidos en un cubo de agua y los dos con una botella de vino barato que bebían con deleite. Los volveríamos a ver en días posteriores dando cuenta de semejante néctar, para terminar durmiendo como ceporros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero fuimos a la iglesia de nuevo para que sellaran sus credenciales. Luego nos sentamos un rato al sol en la barbacana de la misma. Había un par de bancos y un césped la mar de agradable. Estuvimos cerca de media hora disfrutando del sol que ya se iba poniendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh5.ggpht.com/uxama33/Ryt4FxC60uI/AAAAAAAAAKw/vgd4OwTepgY/PA120065.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De allí fuimos a dar una vuelta por el pueblo. Terminamos después de apenas media hora en la plaza. Estábamos aburridos e intentando que pasara el tiempo para ir a cenar. Allí les expliqué que los momentos peores del Camino para mi era cuando tenía estos tiempos muertos en pueblos en los que no tengo nada que hacer, por ello me gusta alargar el tiempo caminando. Si estoy cansado me siento un rato en el mismo sendero y no tengo prisa en llegar, sobretodo cuando se que hay camas suficientes en destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vimos a un grupo de alemanes compuesto de unos cuatro adultos y otros tantos niños, que habíamos visto esta mañana cruzando el puente de Portomarín y después en el almuerzo. Los chavales se entretenían columpiándose y los adultos charlando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el sol marchó refrescó bastante y fue necesario utilizar el polar. A las ocho y poco fuimos a cenar en el restaurante que nos recomendó la hospitalera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bar daba a la calle pero el restaurante se encontraba en el sótano pero había un ascensor que aprovecharon Melania y Nacho, Alberto y yo bajamos por las escaleras. Nacho tenía fuertes molestias con su rodilla. Me preocupó un poco verlo, sabía de lo que nos esperaba los siguientes días y no habíamos llegado ni a la mitad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh3.ggpht.com/uxama33/Ryt4QRC60wI/AAAAAAAAALE/4mO7YD-PULM/PA120067.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensé que era mejor no preocuparse demasiado y dejar que el tiempo impusiera su poder. Sabía que siempre tendríamos a mano una locomoción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue excesivamente apetitosa la cena, ni tampoco el lugar que nos correspondió, pero la conversación si fue agradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más terminar nos dirigimos al albergue, hacia bastante frío. Cuando entramos ya había gente durmiendo. Cada uno se fue a su litera y en poco más de cinco minutos ya me encontraba durmiendo plácidamente.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;13 de octubre. Tercer día de Camino.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La noche fue movidita, me desperté un par de veces y puedo jurar que había más gente que “soplaba” profundamente. También pude oír como Nacho hablaba en voz alta mientras soñaba. Definitivamente me desperté a las 6 de la mañana cuando mi compañero belga de la cama de abajo decidió levantarse. Aunque fue silencioso el movimiento de la cama me despertó definitivamente. No se donde irá tan temprano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/uxama33/Ryt4UhC60xI/AAAAAAAAALM/T-38rE4_FAU/PA120069.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la hora que quedaba para levantarnos aproveche para repasar mentalmente lo que llevábamos recorrido e intentar recordar lo que nos quedaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las siete nos levantamos y salimos a la calle para iniciar la marcha. En un bar cercano desayunamos un café con leche y un bollo. Se habló de los ruidos nocturnos y de las incomodidades de este albergue. Aunque para ser sincero a mi no me pareció demasiado mal con excepción del baño, que necesita alguna mejora (cortina, persiana, ...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la barriga llena caminamos despacio. Nacho había cargado la mochila de Alberto con algunas cosas para evitar el sobrepeso y que su rodilla se dañara más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacia fresco y había una ligera neblina que después despejaría y dejaría un día claro y caluroso para ser octubre. Nacho iba caminando con los dos bastones superando las molestias. Melania iba bien caminado con soltura. Alberto no se quejaba de nada, como si el ejercicio no hubiera hecho mella en él. Yo me encontraba bien y sin molestias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/uxama33/Ryt4YBC60yI/AAAAAAAAALU/sgPuH5A2wv8/PA120070.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los paisajes eran verdes, con castaños preciosos rodeados por un halo de bruma que daban un toque misterioso que me encandilaba. Muchas veces me adelantaba para poder disfrutar en soledad del paisaje y oír el ruido del campo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Casanova coincidimos con un grupo de minusválidos de la ONCE que estaban realizando el Camino. Llevaban tres coches de apoyo y eran unos veinte. Unos iban en bicicletas adaptadas, otros en tamden, y alguno en unos biciclos especiales. Todos estaban felices y obviaban su minusvalía con simpatía y buen humor. Todos son unos campeones que luchan por superar sus defectos físicos, para hacer lo que cualquier persona sin deficiencias. Aunque bien pensado todos tenemos deficiencias y a veces de las peores, que son la incomprensión y la intolerancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este tramo Nacho cambió la mochila con Alberto, para aligerar peso. Su rodilla no andaba demasiado bien y cada cuesta abajo le hacía sufrir bastante, para arriba subía pero en sentido contrario era otro cantar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/uxama33/Ryt4jBC600I/AAAAAAAAALk/k8LqkaTaM4A/PA120072.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El paisaje rural gallego lo llenaba todo. Es una tierra donde se funden los campos cultivados y ganaderos del hombre con un paisaje verde y arbolado, creando un equilibrio que no arremete contra la sensibilidad del caminante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre las once de la mañana llegamos al límite provincial y poco después a Leboreiro donde paramos en una terraza al sol. Se estaba tremendamente cómodo recibiendo los rayos del sol y tomando un café. A la propietaria la conocía de veces anteriores y estuvimos conversando de los peregrinos que pasaban. Estaba sorprendida que cada año se alargaba más la temporada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después del descanso continuamos caminando conversando amigablemente sobre los muchos extranjeros y las razones para realizarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un momento agradable fue la carrera que establecimos Alberto y yo poco antes de Furelos. Me encontraba bien y con fuerzas, le reté a correr simulando el trote que realizaba cuando hice el servicio militar. Melania y Nacho bastante tenían con caminar a su ritmo y aguantar sus molestias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh5.ggpht.com/uxama33/Ryt4oxC601I/AAAAAAAAALs/lSrEBlx6as8/PA120073.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto pronto se cansó pero yo continué unos cientos de metros más, estaba fuerte se nota mucho el gimnasio y los últimos años andando. Cuando empecé en esta enfermedad que es el Camino, recuerdo lo mucho que sufría el esfuerzo. No estaba acostumbrado al ejercicio y enseguida tenía ganas de parar. Ahora aunque me canso se administrar mejor mis fuerzas y soportar el dolor. Caminar es un ejercicio innato en el ser humano y el cansancio se supera con más un esfuerzo mental que físico. Los límites corporales son muy altos pero de vez en cuando mandan un aviso del esfuerzo a la cabeza y esta se pone en alerta y reclama la parada. Si se sabe entretenerla se puede seguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasamos el polígono industrial y posteriormente afrontamos la bajada que nos llevó al puente romano de Furelos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/uxama33/Ryt4xBC602I/AAAAAAAAAL0/_FeQPizGgTM/PA120074.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí coincidimos con unos ciclistas vascos con los que nos hicimos unas fotos. Estábamos todos de buen humor y entre bromas llegamos a la iglesia. Sellamos dentro mientras que el sacerdote y una paisana rezaban el Rosario. El templo es pequeñito pero muy acogedor. Recuerdo con agrado la luz sobre la puerta de la iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La entrada a Melide se hace un poco larga pero la recompensa fue muy satisfactoria. Nos esperaba Ezequiel y su pulpo. Era la una del mediodía cuando entramos al famoso local. Allí estaban dando cuenta de las viandas algunos de los compañeros, las familias alemanas, los vascos, la japonesa y Faustino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedimos nuestra ración de pulpo y una ración de empanada para Nacho, me cuesta entender como no le gusta el marisco y lo que se parece a él, en este caso el pulpo (“polvo” en gallego). Alberto y yo completamos con una jarrita de barro con vino turbio del país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh3.ggpht.com/uxama33/Ryt6LRC60_I/AAAAAAAAANc/MQfLQhtgXk4/PA120083.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo fueron risas y buenas caras. Hasta Faustino me pareció más entrañable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvimos cerca de hora y media sentados recuperando fuerzas en los bancos corridos de madera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vuelta a la marcha fue dura, el sol calentaba con fuerza y las piernas se resistían al esfuerzo. Pasamos por un par de sitios idílicos y tentadores. Uno de ellos fue un puentecito sobre un riachuelo. El lugar tenía grandes sombras y unas praderas verdes que tentaban la siesta y la contemplación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco después pasamos una fuerte subida que nos dejo casi sin aliento llegamos primero a Parabispo y después a Boente. Allí paramos en la terraza de un bar a tomar una café. Con las cuatro credenciales me acerqué a sellarlas a la sacristía de la iglesia. El día seguía siendo espléndido aunque las fuerzas empezaban a fallar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000066;"&gt;Salimos del pueblo con un sol que calentaba pero con una tarde magnífica. Nacho seguía sufriendo con sus rodillas. Íbamos despacio, notaba que el cansancio hacía mella en mis acompañantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este tramo es un constante subir y bajar, en las subidas el ritmo disminuía pero en las bajadas las quejas eran mayores por los dolores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/uxama33/Ryt7GBC61CI/AAAAAAAAAN0/gtTnRa4CkD0/PA130086.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Castañeda le quité la mochila a Nacho colocándomela por delante, pese a las quejas de este. Era la de Alberto y pesaba bastante poco, aunque parecía incómoda la realidad es que equilibraba el peso y mi centro de gravedad se equilibraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así emprendimos la subida por el bosque de carballos y eucaliptos. Ya no paré, marqué mi ritmo constante y poco a poco fui distanciándome de mis compañeros. Sabía que Ribadixo estaba cerca y allí les esperaría, quería que ellos decidieran si continuábamos a Arzua. Llegué al alto sudando pero continué a mi ritmo. En la pronunciada bajada anduve con cuidado, la mochila me impedía ver el siguiente paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco llegué al Albergue, continuaba siendo uno de los más hermosos del Camino. El río, las praderas y los barracones hacer un lugar idílico y muy agradable de estar. Antes tenía el inconveniente de estar aislado, pero ahora han instalado un bar y se puede cenar y departir un rato con una cerveza en la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/uxama33/Ryt7xBC61JI/AAAAAAAAAOw/MsdMMtRhU0k/PA130093.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejé las mochilas en la entrada y me acerqué hasta los servicios, la barriga no estaba bien del todo. Pude ver que había sitio de sobra y aunque mi intención era continuar hasta Arzua, para que mañana fuera más leve la etapa, ya de por si larga, decidí que no era nadie para tomar una iniciativa cuando estaban tan cansados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de aligerar el vientre, volví al puente de entrada y vi como llegaban con Nacho cojeando y Melania con mala cara. Cuando vieron el lugar no dudaron, se quedaban. Encontramos un pabellón vacío y por la hora sería exclusivo para nosotros. Eran la santiguas cocinas. Las parees estaban forradas de piedra y en el techo se veían las vigas de madera. Había unas doce literas. A Nacho le entró una fuerte obsesión por las arañas de las paredes y colgó de una de las literas de arriba una bandera para no tener contacto con las paredes, aun así no le terminó de convencer el sitio. Mi sobrino es un poco delicado con los animalillos, ¡qué diferente a su tío!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh3.ggpht.com/uxama33/Ryt7zRC61KI/AAAAAAAAAO4/5Rpv3ySJGxU/PA130094.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me duché rápidamente y mientras terminaban de arreglarse marché al río a contemplar el agua que fluía debajo del puente de piedra. Se respiraba paz y tranquilidad. En el prado de enfrente unas vacas lecheras pacían dando una armonía rural que satisfacía el ánimo y relajaba los sentidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Metí los pies en el agua helada, al principio sentí un profundo dolor pero poco a poco me fue relajando las tensiones. Los pies lo agradecieron y descansaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estaba en estas llegó Faustino, que estaba ubicado en uno de los barracones cercanos. Seguía hablando y hablando a todo el mundo y ahora tocaba disertar sobre los beneficios del agua helada. Invitó a dos o tres peregrinos a meter los pies y a mi me fastidió mis cinco minutos de paz y relajo. Con tanta afluencia no me quedó más remedio que volver al barracón y huir de la multitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De vuelta vi que Nacho seguía dando vueltas a su problema con los animalitos. Yo encendí la calefacción y colgué la ropa de la colada para que se secara. Nacho me regaló una de sus camisetas de GES. Se lo agradecí pensando que en caso de frío sería una cosa más a utilizar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh5.ggpht.com/uxama33/Ryt73xC61LI/AAAAAAAAAPA/tC2YNGRtJXI/PA130095.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como los dos caballeretes alargaban su acicalamiento Melania y yo marchamos al bar a tomar en la terraza los últimos rayos del sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la terraza disfrutamos de un cierto reposo mientras que según el sol se marchaba la temperatura bajaba notablemente. Nuestros amigos alemanes daban cumplida cuenta de una botella de “tintorro” como era su costumbre desde que los conocimos en Portomarín. No les faltaban las rusas y las chapetas en las caras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron Alberto y Nacho y nos metimos para ver el partido y cenar. Nos acompañó Faustino capitalizando toda la conversación, centrándose en su afición taurina. Había sido banderillero y conocía todo el mundo, tanto del mundo del toro como de fuera. Me resultaba un poco agobiante y del partido prácticamente no nos enteramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracioso fue cuando dijo que tenía un sobrero de vaquero de John Wayne, regalado por su hijo en Méjico. Me pareció un pobre hombre que necesitaba protagonismo y encontró a unos que le escuchaban e incluso alguno que se fascinaba con las cosas que contaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/uxama33/Ryt78hC61MI/AAAAAAAAAPI/8ML56KQ4n8g/PA130096.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Particularmente me parecía cargan y lo que puede ser una conversación agradable donde todos participan se convirtió en un monólogo egocéntrico. Me sorprendió que Alberto y Nacho se fascinaran tanto por este personaje, además le daban “correa” para que siguiera con sus aventuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más terminar la cena y el partido me fui al dormitorio ya estaba cansado de escuchar ese alarde de palabrería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía frío y mañana abría que abrigarse. Me preparé las cosas y antes de meterme en la cama ya estaban de vuelta mis sobrinos y Alberto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nacho seguía con la obsesión de las arañas, que yo no vi. Llegó al extremo de arrastrar una de las literas y llevarla al centro de la habitación. La pobre casi se descoyuntó. Melania se enfadó y se acostó en la cama de arriba de mi litera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apagamos las luces y tanto Nacho como Alberto estuvieron un rato cuchicheando y riéndose en voz baja. Yo al rato me quedé dormido y dejé de oír.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000066;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;14 de octubre. Cuarto día de Camino.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000066;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000066;"&gt;Hoy en principio iba a ser una etapa larga hasta Monte del Gozo por eso a las siete puse el despertador, no había que perder tiempo, más sabiendo el paso lento y las múltiples paradas que haríamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rápidamente me levanté y di la luz. Fui al baño y pude comprobar el frío, humedad y niebla matutina, el estar al lado del río se notaba. A las siete y media salíamos del albergue, éramos de los primeros. La noche estaba cerrada y la niebla apenas permitía ver una decena de metros. Tuve que hacer uso del polar y del cortavientos, y aún así el frío se metía en el cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh5.ggpht.com/uxama33/Ryt8ZxC61SI/AAAAAAAAAP4/JdqSc-HQuzg/PA130102.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La subida hasta Arzua se hizo lenta y con alguna recriminación por el uso de la bandera y por mi forma de pensar respecto a los símbolos. Alberto no comprendía el que pensara que las banderas donde mejor están es en sus mástiles y que era mejor no hacer uso excesivo de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta y tras pasar la cuesta de entrada llegamos a las calles observando como la niebla quedaba abajo y empezaba a amanecer. Fue inevitable hacer fotos de este paisaje otoñal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en las calles llegamos a una cafetería pastelería justo cuando metían los dulces y las tartas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomamos el café y unos croasanes recién hechos auténticamente apetitosos, fue un auténtico placer. En mañanas frías es muy importante tener el estómago caliente. Pese al amanecer frío se notaba que iba a hacer calor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nacho se quejaba de su rodilla y Melania también. Ya empezaba a repercutir el esfuerzo, era el cuarto día para ellos y las fuerzas no eran muchas. Ayer había pinchado la primer ampolla a Melania, aunque era pequeña y no la molestaba demasiado. Alberto iba bien y no se quejaba de nada pese a llevar la mochila de Nacho bien cargada hasta con cosas de Melania. Esta y la mía pesarían unos nueve quilos y las otras dos unos cinco o seis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh3.ggpht.com/uxama33/Ryt9URC61UI/AAAAAAAAAQI/ih1E6qkwVs4/PA130104.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más salir del desayuno volvió Alberto al tema de la bandera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a la plaza de Arzua donde paramos a hacer algunas fotos. Alberto sacó la bandera y se puso ante la cámara con ella. Era como si me retara de todos lo comentarios que le había hecho. Como no comentaba nada hubo un momento que me la puso por encima. Salió mi genio y no pude refrenar y tiré de ella con manifiesta violencia. Reconozco que tenía que haber respondido sin tanto ímpetu y por ello me siento culpable, pero siempre me ha sentado mal que me impongan cosas sin razonar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvimos otro largo rato hablando de la bandera y ninguno dio su brazo a torcer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día había terminado de amanecer y amenazaba con ser un gran día. En este tramo preferí ir sólo meditando y calmando mi espíritu después de la discusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos sobre las once a Salceda donde esperé a mis compañeros. Tomamos el almuerzo. Recuerdo el bocata de lacón como enorme y la empanada de Melania exquisita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las once y media volvimos con pereza a la tarea de patear caminos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh5.ggpht.com/uxama33/Ryt-NxC61bI/AAAAAAAAARE/GxeB5fxYBDM/PA130111.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice cálculos de lo que nos quedaba a Monte del Gozo y sabía que llegaríamos justos de día si no se hacía de noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vimos el desvío del pueblo de la tía Tere, Touro, y paramos a hacernos una foto para mandársela por teléfono, le haría ilusión recibirla hoy en su nonagésimo tercer cumpleaños (¡93 años!).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasamos el alto de Santa Irene y llegamos al albergue. Allí sellamos y descansamos un rato. Ya estaban instaladas u par de inglesas que amablemente dieron a Nacho un antiinflamatorio. Esta parada duró unos veinte minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salimos por un bello bosque de eucaliptos. La tensión matutina se había esfumado y hablábamos de las sensaciones camineras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Melania y Alberto no terminaba de comprender como se podía estar un mes caminando pudiendo gastar las vacaciones en otros lugares sin tanto esfuerzo e incomodidades. Estaban cansados y pasando el cuarto día, donde el cuerpo empieza a notar los esfuerzos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/uxama33/Ryt-thC61fI/AAAAAAAAARk/wcpxAWy1QvY/PA130115.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nacho aunque decía que le gustaría hacerlo entero empezaba a comprender lo que suponía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que durante un rato estuve hablando con Melania de sus ilusiones como recién casada y de las expectativas de futuro. Sabía que cuando no se piensa en el esfuerzo se hace más corto el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos sobre las tres a Arca. El bar no tenía comidas y me acerqué al cruce para ver si había alguno abierto. Efectivamente estaba él que utilicé la primera vez que hice el camino. Dejé la mochila y volví a por los otros. Renqueantes y con pocas ganas los llevé hasta el restaurante cargando alguna de sus mochilas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo estaban ocupadas un par de mesas. Alberto tomó callos con garbanzos y después cordero, ¡puf una bomba caminera!. Yo una ensalada y cordero y los otros sopa y raxo. Es decir, potente comida casera y creo que un poco inadecuada para un caminante que debe continuar por la tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se comió con places y con buen humor, lo duro fue ponerse en marcha una hora después. Yo iba echando cuentas de a que hora llegaríamos y dudaba que lo hiciéramos antes de las ocho, ya seguro de noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvimos a parar en el bar sin comida a tomar un café que bajara las viandas, cosa que no fue suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh5.ggpht.com/uxama33/Ryt--xC61gI/AAAAAAAAARw/fAvmx2qNmfw/PA130116.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salimos muy despacio disfrutando del bosque de eucaliptos iluminado por los rayos del sol que se filtraba entre las hojas. El suelo era dorado por las hojas secas del otoño. Era hermoso. Melania empezó a no sentirse bien y a marearse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuvimos que parar en un par de ocasiones para que reposara del mareo. No debimos comer tanto. Pensé en coger un taxi pero ella con un cierta cabezonería quiso seguir andando. Yo cogí la mochila y ya no la solté hasta el final del día, era mejor que caminase libre de carga. Yo me encontraba bien y todavía con fuerzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuimos si cabe más despacio y con una cierta preocupación. Según pasaban las horas todos teníamos un mejor buen humor por ver tan cerca Santiago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La zona del aeropuerto se hizo interminable con sus vueltas y revueltas, subidas y bajadas. Ya tenía decidido parar en Lavacolla y mañana hacer los últimos 10 kms. Llegamos sobre las siete y cuarto de la tarde al hotel. Era necesario que descansaran bien. Se les veía muy agotados, incluido Alberto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reservamos dos habitaciones una para la pareja y la otra para Alberto y para mi. Ningún lujo pero estaba bien (50 euros por habitación).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la ducha reparadora bajamos a estirar las piernas y parecíamos un cuadro e quejas y cojos. Renqueantes llegamos hasta la plaza y nos hicimos unas fotos en el quiosco de la música. No había mucho más, intentamos tomar un café en algún bar pero todo estaba cerrado. Nos volvimos al hotel, hacía frío y la niebla empezaba a aparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh5.ggpht.com/uxama33/Ryt_IxC61iI/AAAAAAAAASA/ufc0BIo39TE/PA130118.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ninguno cenó habíamos comido demasiado fuerte, nos limitamos a tomar un vaso de leche y unas magdalenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estando en el bar apareció Faustino que también estaba hospedado en el hotel. Acababa de cenar y se quejaba del dolores en las piernas y en los aductores. Curioso que no le vimos caminar en todos estos días. Quedamos en salir juntos al día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las diez estábamos en la habitación dispuestos a dormir plácidamente entre sábanas blancas. El día había sido duro pero se había conseguido llegar y la meta estaba a sólo diez kilómetros. Me hizo gracia que Melania y Nacho me pidieran los sacos pues decían que las sábanas estaban húmedas, yo no noté nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/uxama33/Ryt_WhC61lI/AAAAAAAAASY/oXSdqzUxYg4/PA130122.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dormí rápidamente sabiendo que mañana sería el último día que caminaría en compañía. Yo seguiría en el camino pero este ya no sería igual. Un poco de tristeza me llenó el pensamiento. Cada situación es única y hay que aprovecharla lo máximo posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;15 de octubre. Quinto día de Camino.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Nos despertó el reloj puntualmente a las siete. Había dormido como un lirón, nada extraño en mi. Me levanté y avisé a la habitación de al lado. Melania y Nacho ya estaban despiertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Preparamos las mochilas y bajamos a desayunar un café con bollos. Allí se encontraba Faustino haciendo lo propio, estaba eufórico y parlanchín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía estaba oscuro y la niebla era profunda y espesa. Recuerdo las caras de ilusión por el fin cercano, ya no había dudas que en un par de horas nos encontraríamos en Santiago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminamos a buen ritmo emprendiendo las últimas subidas que nos llevaron hasta las instalaciones de la Televisión Gallega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh5.ggpht.com/uxama33/Ryt_hxC61mI/AAAAAAAAASg/aGuGFCwKCFs/PA130123.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En algún tramo aceleré para disfrutar del día nublado en los últimos kilómetros sin escuchar la conversación entusiasta de mis acompañantes. La niebla daba un aspecto misterioso que removía sentimientos y recuerdos. También me apenaba terminar una vez más. Sabía que esta vez no era un fin durante meses, sino un punto y aparte que en dos días reiniciaría en Pola de Lena, terminando el Salvador e iniciando el Primitivo Allí la soledad me acompañaría y sólo estaríamos el Camino y yo, teniendo largas conversaciones con el recuerdo, la naturaleza y la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en las instalaciones de televisión española nos volvimos a juntar y llegamos al mastodonte monumento del Monte del Gozo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo a tres jóvenes franceses haciendo el cabra subiendo a la parte alta del monumento. Alzándose unos sobre los otros lograron que uno de ellos ascendió a la parte superior. Lo peor fue la bajada que la hizo arrastrándose por la piedra con un serio riesgo para su integridad. Terminó con algún que otro arañazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día ya estaba despejado pero todavía no podía verse Santiago. Nos hicimos las fotos de rigor y continuamos a tomar café en el bar de este enorme campo de vacaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya empecé a sentir que se había acabado y me convertí en un mochilero en un centro turístico. Marchamos hacia la ciudad con la sensación del deber cumplido y la tarea realizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh3.ggpht.com/uxama33/Ryt_uRC61oI/AAAAAAAAASw/e86inOzJ3HY/PA130125.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las calles nos saludaron con ruidos y coches, los paso se aceleraron para recorres los últimos metros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré en las caras de mis acompañantes si las sensaciones que tenían eran equivalentes a las que tuve la primera vez que llegué a Santiago. Estaban eufóricos y satisfechos por el reto vencido. También es cierto que cada persona es diferente y lo expresa de formas variadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hicimos el recorrido habitual, fotos, recogida de compostela, abrazo del santo y Misa del peregrino. La iglesia estaba a tope y nos colocamos en la nave lateral derecha, pudiendo ver como volaba el botafumeiro, lo había pagado una representación de la orden de Malta en Italia, también ellos hicieron la presentación al santo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí si pude ver la emoción en sus caras, es una bonita terminación observar el bamboleo hasta el techo de este artilugio que servía para ambientar las catedrales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después marchamos a comer con unos amigos de Nacho en donde no fallo Faustino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de la comida cogí habitación y me acerqué a la estación para reservar billete para el día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://lh3.ggpht.com/uxama33/Ryt_7RC61qI/AAAAAAAAATA/AOrr2OdijOo/PA130127.JPG?imgmax=512" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las seis y media me despedí de mis acompañantes y me quedé en soledad pensando ya en la siguiente andadura y con un sentimiento de soledad muy fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada camino es diferente y este fue una experiencia que recordaré siempre. Nunca olvidaré los pasos dados con mis sobrinos y amigos. Perdonar si en algún momento defraudé vuestras expectativas pero tener por seguro que puse todo mi entendimiento y conocimiento para que fueramos felices. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000066;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;FIN DEL RELATO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3544279429503353182-378157421979638672?l=uxama01.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='enclosure' type='' href='http://www.aig01.blogia.com' length='0'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://uxama01.blogspot.com/feeds/378157421979638672/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3544279429503353182&amp;postID=378157421979638672&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3544279429503353182/posts/default/378157421979638672'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3544279429503353182/posts/default/378157421979638672'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://uxama01.blogspot.com/2007/11/camino-de-alberto-ibez.html' title='Camino de Alberto Ibáñez'/><author><name>Uxama</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07728863511023002971</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://lh6.google.es/uxama33/RzCGthC7BvI/AAAAAAAAB4I/1InwTmBZU3I/s144/P6060099.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/uxama33/RyxpnRC64oI/AAAAAAAAAs4/a82nMEzvowo/s72-c/DSCF1547.jpg' height='72' 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